jueves 12 de marzo de 2026

CRISIS SIN PRECEDENTES

Alerta roja en las panaderías: "El consumo cayó un 45% y peligran miles de locales en todo el país"

Martín Pinto, referente de la Cámara de Industriales Panaderos, trazó un panorama desolador: el aumento desmedido de insumos y servicios llevó al cierre de 2.000 locales en los últimos dos años. “El pan pasó a ser un producto de lujo”, advirtió.
miércoles 11 de marzo de 2026

La crisis económica y la caída estrepitosa del poder adquisitivo han golpeado de forma frontal a uno de los sectores más emblemáticos y sensibles de la canasta básica argentina: el pan. Desde el sector panadero advierten que la caída en las ventas se profundizó en los últimos dos años, provocando cierres de locales y miles de puestos de trabajo perdidos.

Durante una entrevista a La Otra Mirada por FM Espacios 92.5, Martín Pinto, referente de la Cámara de Industriales Panaderos de la Argentina, reveló cifras que describen un verdadero "naufragio" del sector.

Una caída sin precedentes en las ventas

Según detalló Pinto, los números del primer bimestre de 2026 son alarmantes: “Con relación a los dos primeros meses del año pasado, las ventas cayeron un 45%. Pero si miramos los últimos dos años, informamos caídas acumuladas del 55% en el consumo de pan y de un 85% en pastelería, tortas y facturas”.

“Hoy, con dos años de gobierno, tenemos 2.000 panaderías cerradas y más de 16.000 puestos de trabajo directos perdidos, sin contar el entramado de empleos indirectos, advirtió.

Este descenso ha provocado una transformación penosa en el comportamiento del cliente: “Hace muchísimo tiempo que no vendo un kilo de pan o una docena de facturas de forma habitual. La gente ya no compra por peso; viene y te pide ‘500 pesos de pan’ o ‘dos flautitas’. Las masas finas ya ni me acuerdo cuándo fue la última vez que las hice”, lamentó.

Pinto fue contundente respecto al futuro inmediato: “Si el rumbo económico sigue con esta aceleración en la caída de ventas y suba de costos, en apenas seis meses tendremos un 50% más de panaderías cerradas. Es una locura”. El dirigente resaltó que las panaderías suelen ser la “puerta al primer empleo” para jóvenes y adolescentes en los barrios, una oportunidad que hoy se está extinguiendo.

Desde la Cámara de Industriales Panaderos de la Argentina advirtieron sobre la profunda crisis que atraviesan las panaderías en todo el país y aseguraron que la situación actual no tiene antecedentes, incluso al compararla con los períodos económicos más complejos de la historia reciente argentina. Según señalaron, trabajadores con décadas de experiencia dentro del rubro coinciden en que nunca atravesaron un escenario similar, ni durante la última dictadura militar, ni en las crisis económicas de los años ochenta, noventa, el colapso de 2001 o incluso durante la pandemia de COVID-19.

En ese sentido, explicaron que durante la emergencia sanitaria las panaderías fueron consideradas actividades esenciales, lo que permitió sostener la producción mediante distintas estrategias de adaptación, como la implementación de servicios de delivery y la reorganización del trabajo. Sin embargo, remarcaron que la coyuntura actual presenta un escenario distinto, ya que las herramientas utilizadas anteriormente para sostener la actividad ya no resultan efectivas frente a la caída del consumo y el aumento permanente de los costos.

El referente del sector detalló que debieron reducir la producción y modificar la elaboración de productos para abaratar gastos, eliminando ingredientes más costosos o reformulando las recetas tradicionales. También intentaron recuperar pérdidas mediante promociones o la venta de excedentes a precios mínimos, aunque aseguraron que estas medidas no lograron revertir la situación económica. “Seguimos donando y produciendo menos para no perder tanto, pero no hay manera de repuntar”, afirmó.

Costos en alza y reclamo al Gobierno

Además de la caída del consumo, el sector enfrenta un fuerte aumento de costos en servicios, insumos y materias primas. Según Pinto, los incrementos en electricidad, gas, impuestos y harina generan una presión que las panaderías no pueden trasladar al precio final.

La inviabilidad del negocio para muchos panaderos de barrio reside en la brecha entre el aumento de sus costos y el precio de venta final. Pinto detalló incrementos que superan largamente la inflación promedio como en la harina. La bolsa de 25 kg pasó de $2.500 en 2023 a promediar entre $19.000 y $22.000 en la actualidad (+400%).

Otro item sensible son los alquileres. Locales que pagaban $600.000 hace poco tiempo, hoy enfrentan renovaciones de hasta 2 millones de pesos. Además de los servicios públicos con aumentos en luz y gas que rondan el 450%.

En tanto, la logística con los constantes reajustes en el precio del combustible (gasoil), el flete se encarece y se traslada automáticamente al costo de la materia grasa y los insumos.

Cabe destacar que el pan solo aumentó un 150% en el último año, quedando muy relegado frente a los gastos fijos. “Es una pelea desleal: nosotros no podemos aumentar el pan, pero todos los meses recibimos aumentos en luz, gas, impuestos y materias primas”, afirmó.

El fin de la panadería de exhibición

La postal de vitrinas llenas y el aroma a tortas recién horneadas parece estar pasando al olvido. Ante la imposibilidad de desperdiciar mercadería, los industriales han optado por el esquema de "producción sobre pedido".

“Hoy no hay nada en stock. Tortas y sándwiches de miga se hacen por encargo. No podemos arriesgarnos a tirar nada. Las heladeras se apagan porque la mercadería sobra y terminamos donando el remanente de pan de ayer en bolsitas, porque la gente viene más a pedir que a comprar”, relató.

Un reclamo urgente a la Secretaría de Comercio

A pesar de mantener diálogos con intendentes —como el caso de Gustavo Menéndez en Merlo— y con autoridades de la provincia de Buenos Aires, Pinto sostiene que la solución estructural debe venir de la Nación.

Lo que necesitamos es que la Secretaría de Comercio de la Nación se ponga a laburar. Tienen la herramienta jurídica para frenar los aumentos de la subsecretaría de energía con la luz y el gas, y sentarse con los molineros para bajar la pata del acelerador con la materia prima. Pero hoy, lamentablemente, el Gobierno Nacional tiene el rumbo claro: destruir todo lo que sea industria y PyME”, concluyó.

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