lunes 23 de febrero de 2026

FOTÓGRAFO AGREDIDO

Gendarmería culpó a Pablo Grillo de ubicarse "en la línea de tiro"

El sumario señaló que el ataque del cabo Héctor Guerrero fue un "hecho fortuito" y puso el foco en la víctima, Pablo Grillo por el ataque del 12 de marzo. Todas las imágenes van en contra del relato oficial.
martes 01 de julio de 2025

El Gobierno Nacional engendra su propio sistema de impunidad. En esta ocasión, para intentar sacarse de encima toda responsabilidad por las consecuencias de la represión ilegal, encabezada por Patricia Bullrich, y para incluso justificar el accionar violento de las fuerzas de seguridad ante la protesta social.

Una actuación administrativa de Gendarmería Nacional que empezó y terminó en sólo 24 horas concluyó que el disparo que dejó al fotógrafo Pablo Grillo al borde de la muerte en la marcha de los jubilados del 12 de marzo último fue un "hecho fortuito", accidental, producto de la "mala visibilidad" y afirma que la responsabilidad no es del cabo Héctor Guerrero, quien accionó el arma lanzagases, sino de la propia víctima, a quien describe ubicado "en la línea de tiro".

Guerrero sigue en funciones en Gendarmería, aunque no está claro cuáles son las que cumple ahora. El sumario concluyó que ni él ni sus superiores merecen "reproche alguno desde el punto de vista disciplinario".

En la causa a cargo de la jueza María Servini y el fiscal Eduardo Taiano, no fue llamado todavía a indagatoria. La querella de la familia --representada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH)-- pide que se lo cite por tentativa de homicidio agravado por abuso funcional, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Las actuaciones internas de la fuerza se conocieron ahora a raíz de un allanamiento que el juzgado dispuso el 19 de junio. El procedimiento incluyó el secuestro del arma utilizada con la que el cabo imputado le disparó a Grillo en la cabeza, diez cartuchos idénticos a los utilizados y la información administrativa elaborada con posterioridad a los hechos. Con el uso de la misma pistola lanzagases se hará una reconstrucción de los hechos, que aún no tiene fecha fijada. Será un peritaje a cargo de la División Balística de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. La querella tendrá su perito. Todo indica que Servini recién se avanzaría con llamados a indagatoria con ese material.

Todo el sumario administrativo está orientado a sostener y reforzar la teoría de que todo se hizo cumpliendo las reglas. No es una investigación destinada a esclarecer lo sucedido ni establecer responsabilidades reales. Es un trámite formal "diseñado para avalar los comportamientos de sus efectivos y encubrir cualquier conducta que haya puesto en peligro la vida de los manifestantes", dice un informe de las querellas que intervienen.

Detalles del "sumario"

El sumario interno de Gendarmería concluyó que el disparo que hirió gravemente al fotógrafo Pablo Grillo fue un “hecho fortuito” y eximió de responsabilidad al cabo Héctor Guerrero, afirmando que la víctima se encontraba “en la línea de tiro”. El informe se basó exclusivamente en testimonios de otros gendarmes y del propio Guerrero, sin considerar pruebas independientes, y fue cerrado en apenas un día.

Según el relato oficial, los efectivos actuaron conforme a las órdenes de servicio 659 y 660/25, en un contexto de “inferioridad numérica” y “lluvia de piedras”. El documento afirma que el disparo se dirigió al suelo y que el impacto en la cabeza de Grillo se debió a dos supuestos rebotes del cartucho de gas. Además, se alega que la visibilidad era escasa por el humo y el uso de máscaras antigás.

Pese a la reapertura formal del sumario en abril, volvió a cerrarse con idénticas conclusiones: ningún integrante de la fuerza habría incumplido las normas y Guerrero actuó como sus compañeros. El procedimiento fue impulsado cinco días después de la represión, y presentado por el Comandante Mayor Adrián Barresi. La versión fue avalada también por el asesor jurídico José Carlos Lodolo.

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Todo el proceso estuvo orientado a justificar el accionar represivo y a instalar que no hubo faltas disciplinarias, pese a que el accionar registrado en imágenes contradice las declaraciones y el reglamento interno de la fuerza.

Contra el relato oficial

Todas las imágenes que fueron aportadas por la propia Gendarmería en el expediente (en las que incluso faltan algunos tramos, según le señaló la querella a la jueza) muestran que Guerrero efectuó otros disparos también en forma horizontal en el transcurso de la tarde. Es decir, todo indica que hubo un comportamiento sistemático. Y que lo mismo habrían hecho otros agentes. En un caso se lo ve en la posición de rodilla en el suelo disparando directo hacia adelante, donde estaba la movilización. Los manifestantes no estaban cerca. El cálculo que se hizo respecto de Grillo, es que se encontraba a unos 50 metros del grupo de gendarmes, y gente que participaba de la protesta estaba todavía más atrás. No es posible que desde allí llegara ninguna clase de agresión que pusiera en peligro la vida de los agentes. Es un planteo inverosímil. En una de las filmaciones, otro gendarme le da una palmada al propio Guerrero, en señal de felicitación, después de que dispara. "Estamos excelente, más que bien", se escuchó a quien realizaba la filmación. Sonaban insultos y frases como "no le perdonen".

Las reglas de uso de pistolas lanzagases que también entregó Gendarmería son contundentes: "Jamás se debe dirigir el arma hacia una persona, ya que en caso de impacto podría producir lesiones graves e incluso la muerte", instruye. "Para una alternativa de este tipo --sigue-- resulta conveniente tener presente que los disparos deben ejecutarse en forma oblicua, hacia el suelo, para amortiguar la fuerza y el propio tiempo obtener un desplazamiento adecuado del cartucho. Si se emplea el cartucho de corto alcance, la peligrosidad también existe, no ya por la potencia del disparo sino por el excesivo calor que genera la combustión de la carga disparada, la velocidad que ésta lleva y las partículas incendiadas que se desprenden, capaces de ocasionar quemaduras de gravedad".

"Esta investigación interna es un como sí, es hasta el momento el único ámbito en el que se lo escuchó a Guerrero, un ámbito cuidado y seguro para él, sin control, en el marco de una supuesta investigación sin profundidad y en el que no se le juega nada", explicó a este diario Agustina Lloret, Coordinadora de Litigio y defensa legal del CELS. "Puede instalar su narrativa, acompañada por la de sus colegas de la fuerza, afirmando cosas que no tienen correlato con la prueba, inclusive con la prueba remitida por la propia gendarmería, como los manuales y protocolos --advierte-- que dicen que el disparo que hizo estaba prohibido".

Fuente: Pag/12