martes 24 de febrero de 2026

Diez años de lucha contra la violencia patriarcal y estatal

A una década del primer “Ni Una Menos”, miles vuelven a ocupar las calles para denunciar la violencia machista, la inacción estatal y las políticas represivas del gobierno actual. El reclamo es claro: vivir sin miedo, con justicia, igualdad y libertad.
miércoles 04 de junio de 2025

Ayer se cumplieron diez años del primer grito colectivo que sacudió la historia reciente de la Argentina: Ni Una Menos. Lo que empezó como una convocatoria impulsada por las hijas y nietas de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, se convirtió en una de las movilizaciones más masivas y transformadoras del feminismo latinoamericano. Hoy, una década después, la lucha sigue más viva que nunca.

En este 2025, la consigna vuelve a las calles con una urgencia renovada: denunciar la violencia del Estado, sus políticas represivas, culpabilizadoras y profundamente regresivas.

“Nos estigmatizan, nos condenan por militar, por organizarnos, por amar distinto y por alzar la voz”, expresaron desde las organizaciones feministas convocantes.

 

Femicidios en 2025: la violencia no da tregua

Entre enero y mayo de este año, 109 personas fueron víctimas de femicidios en Argentina, según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”. De ellas, 103 eran mujeres y niñas, y 6 femicidios fueron vinculados a varones adultos o niños, asesinados como parte del daño a las víctimas directas. El 67% de las mujeres fue asesinada en su hogar y el 59% por sus parejas o ex parejas. En 18 casos existían denuncias previas, pero solo 7 contaban con medidas cautelares. Además, 100 niñas, niños y adolescentes quedaron sin madre, y casi la mitad son menores de edad. La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de casos (39), seguida por Santa Fe (14), Córdoba (7) y Mendoza (6). La cifra refleja una realidad alarmante: la violencia de género sigue creciendo, mientras el Estado sigue sin garantizar respuestas efectivas.

Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, durante 2024 se contabilizaron 247 víctimas letales de violencia de género. De ellas, 228 fueron víctimas directas de femicidio (220 mujeres cis y 8 mujeres trans/travestis), y otras 19 murieron en femicidios vinculados. La estadística es brutal: una mujer asesinada cada 39 horas.

El 86% de los casos fue perpetrado por personas del círculo íntimo: parejas, ex parejas, familiares o vínculos sexoafectivos. El 48% de las víctimas ya había denunciado o sufrido violencia previa. La cifra más desgarradora: 204 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanos, muchos de ellos tras presenciar el asesinato de sus madres.

Estos datos no son números sueltos: son una radiografía del abandono estatal, de una justicia sin perspectiva de género, de políticas públicas que no llegan, de un sistema que sigue fallando. “Sin una cultura del respeto y sin protección jurídica real, la violencia se reproduce. Los femicidios son la consecuencia de una sociedad machista y de instituciones indiferentes”, denuncian desde Ni Una Menos.

Desde 2015, la marea feminista tejió redes de contención, acompañamiento y resistencia. Lo hizo frente a gobiernos indiferentes y también ante los discursos que intentan silenciar y criminalizar la lucha. “Nuestro amor es revolucionario”, gritan hoy miles en las plazas del país, exigiendo que erradicar la violencia de género sea un objetivo central de toda política democrática.

Diez años después, el grito es el mismo:

Vivas, libres y sin miedo nos queremos.

Porque no es solo memoria.

Es acción.

Es justicia.

Es una lucha que no se apaga.

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