lunes 25 de mayo de 2026

Populismo malentendido: la trampa de la derecha y el desprecio por lo popular

jueves 10 de octubre de 2024

En la historia política de nuestro país, existe un patrón repetitivo y frustrante: la derecha llega al poder, toma decisiones que despojan al pueblo de derechos fundamentales, y luego, el Partido Peronista o fuerzas progresistas deben volver a restaurar lo que se ha perdido. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué no aprendemos de esta dinámica? ¿Por qué permitimos que la derecha, con su voracidad y políticas antisociales, nos gobierne intermitentemente?

La derecha en Argentina ha demostrado ser feroz y voraz, una fuerza política que desprecia la justicia social. Desde su lógica, la redistribución de la riqueza y los programas de bienestar son vistos como aberraciones, como si el bienestar del pueblo fuera un obstáculo para el progreso. Sin embargo, ¿progreso para quién? Bajo su mandato, los derechos sociales se ven continuamente erosionados y las políticas que favorecen a las élites económicas avanzan a pasos agigantados.

El populismo, un concepto malinterpretado, siempre ha sido demonizada por la derecha. Se utiliza como un término peyorativo para desacreditar cualquier gestión progresista que se centre en lo popular. Sin embargo, el populismo, en su esencia, no es más que la política destinada a las mayorías. Entonces, ¿por qué criticamos algo que, en teoría, busca beneficiar a la gente? Es importante cuestionar cómo se ha tergiversado el término para justificar políticas elitistas y anti-pueblo.

A menudo, la derecha acusa a los gobiernos socialistas o progresistas de criminales. Pero si analizamos sus propias gestiones, no podemos ignorar los verdaderos crímenes cometidos contra la sociedad. Cuando se quitan alimentos y medicamentos a la población, cuando se despoja al ser humano de su dignidad, estamos hablando de un nivel de crueldad que raya en el genocidio económico. Si el socialismo es criminal por intentar redistribuir, ¿no sería el capitalismo de mercado genocida por concentrar la riqueza y aumentar la pobreza?

El gobierno de Javier Milei es un claro ejemplo de cómo la derecha traiciona a aquellos que le confiaron su voto. Prometió acabar con la “casta política”, pero su gestión ha demostrado lo contrario: gobierna con lo peor de esa casta, mostrando un profundo desprecio por las necesidades del pueblo. Los legisladores que deberían ser la voz de la gente han fallado en su deber, permitiendo que el Ejecutivo avance sin mesura, en detrimento de los derechos más básicos de la ciudadanía.

Es tiempo de aprender de nuestra historia y de nuestros errores. La derecha ha demostrado, una y otra vez, que sus intereses no están alineados con los de las mayorías. Permitimos que vuelvan al poder y, en consecuencia, sufrimos las mismas atrocidades: hambre, pobreza y desigualdad. Mientras no entendamos que el verdadero progreso viene de políticas que piensen en el pueblo y no en las clases privilegiadas, estaremos condenados a repetir este ciclo destructivo.

Derechos cercenados, votos traicionados, la lección que los argentinos no aprendemos. 

“La ciencia económica no es un fin en sí mismo, sino un medio que necesita un objetivo ético” 

Albert Einstein. Físico. Autor de la teoría de la relatividad, y del libro ¿Por qué el socialismo?