2026-08-27

OPINIÓN

Los nuevos dueños del ring electoral

La política de los que dicen no ser políticos.

Algunos fueron buenos, otros malos y unos cuantos consiguieron hacer de la política una profesión bastante más rentable que cualquier otra actividad.

Y aparecieron los outsiders. Hay algo profundamente logico en el nuevo escenario electoral: cuando la sociedad se cansa de los políticos, la política empieza a buscar candidatos entre los que nunca quisieron ser políticos.

Empresarios, periodistas, pastores evangélicos, conductores de televisión, economistas mediáticos, celebridades y personajes construidos a fuerza de exposición en medios de comunicación y redes sociales comienzan a presentarse como la solución frente a una política agotada.

Porque cuando una sociedad está cansada, endeudada, insegura, decepcionada y convencida de que las instituciones dejaron de representarlos, aparece una idea, acuñada por los mismos políticos, para distraer de que todo puede arreglarse cambiando por alguien que “no sea político”.

El fenómeno de los outsiders no nació de la nada. Es, en buena medida, el hijo legítimo del fracaso de los partidos tradicionales. Durante décadas, buena parte de la dirigencia política prometió desarrollo, seguridad, empleo, educación y bienestar. Pero la corrupción, los privilegios y la protección legal a través de derechos exclusivos como la inmunidad y los fueros, fue desgastando el sistema.

Todo esto cansó y la gente dejó de creerles. Y entonces aparecen una nueva clase de dirigentes, disfrazados de outsiders, con las mismas características y vicios de la política, prometiendo lo que no van a cumplir, aprovechando que la gente los ve como inmaculados, ya tenemos bastos ejemplos que cuando asumen se convierten en lobos feroces e insaciables.

Primero fue “que se vayan todos”. Después apareció “que venga alguien distinto”.

La paradoja es formidable. Bienvenidos al nuevo mercado electoral.

Hay candidatos para todos los gustos. Y las redes sociales son el nuevo escenario perfecto para replicar hasta el cansancio perfiles de postulantes más idóneos que los clásicos.

El fenómeno de los llamados outsiders no es una fantasía. Las encuestas de DC Consultores comenzaron a medir qué figuras provenientes de otros ámbitos despiertan interés para ingresar a la política. En uno de los relevamientos difundidos recientemente, Daniel Hadad (Empresario de medios de comunicación) aparece primero, con 44,8% de consideración; Marcos Galperín (Mercantil tecnológico) alcanza 30,1%; Agustín Laje (Titular de la Fundación Faro y propulsor de la batalla cultural)15,7%; Tomás Rebord  (Abogado, Escritor, conductor de radio y uno de los streamers políticos más influyentes) 10,2%; Dante Gebel (Pastor evangélico, conferencista y conductor de televisión) 8,5% y Jorge Pablo Brito (Empresario, banquero y haber sido presidente del Club Atlético River Plate) 7,9%. Estos porcentajes no significa que sean votos.

Todavía no estamos eligiendo presidente. Apenas estamos eligiendo quién podría animarse a subir al ring. Se están mostrando, midiéndose y probándose el traje de candidatos, lógicamente sus aspiraciones son muy elevadas la máxima jerarquía de nuestro país, ¡quieren ser presidente!

La verdadera razón de este fenómeno, es que una parte de la sociedad está mirando hacia afuera porque dejó de encontrar respuestas convincentes adentro.

La gente está harta de los diagnósticos y las criticas busca respuestas, no las encuentra y comienza a mirar hacia otro lado.

Bienvenidos a las nuevas ofertas electorales. Hay candidatos para todos los gustos.

Porque la sociedad pretende caras nuevas, alguien que decida qué hacer con el Estado, con la educación, con la salud, con el trabajo, con las jubilaciones, con la seguridad, con las provincias, con la deuda y con la economía … y con la ¡Democracia!

Lee también: Los pobres de derecha: cuando el sacrificio es necesario

Todos prometen destruir la vieja política y terminan necesitando hacer política. Critican los acuerdos y después descubren que sin acuerdos no pueden aprobar leyes. Denuncian a la “casta” y luego debe seleccionar funcionarios, negociar con legisladores y construir alianzas ¡con la casta!

El claro ejemplo es el presidente Javier Milei….

La democracia no consiste únicamente en contar votos el día de una elección. También consiste en aceptar límites, respetar instituciones, escuchar al que piensa diferente y comprender que la legitimidad electoral no es un cheque en blanco.

Te puede interesar