PATRIMONIO EN JUEGO
Plan Motosierra: Milei habilitó la venta de más de 38 hectáreas publicas en Ushuaia
El Gobierno de Javier Milei volvió a avanzar sobre el patrimonio estatal. Esta vez, la medida alcanza a más de 38 hectáreas en Ushuaia, un extenso predio perteneciente al Estado Nacional cuya venta fue autorizada mediante el Decreto 764/2026.
La superficie, de 382.594,79 metros cuadrados, está delimitada por Yaganes, 44 Héroes ARA San Juan, la avenida Héroes de Malvinas y Horeb. Por sus dimensiones y ubicación, no se trata de una parcela menor, sino de una superficie capaz de modificar de manera significativa el desarrollo urbano de ese sector de Ushuaia.
La decisión forma parte de la política de reducción del patrimonio estatal que impulsa la administración libertaria. Desde el Gobierno sostienen que se trata de inmuebles considerados ociosos, subutilizados o innecesarios y que su venta permitirá reducir gastos y generar recursos para el Tesoro.
Pero el argumento oficial vuelve a abrir una pregunta incómoda: ¿qué pierde el Estado cuando vende sus tierras y qué gana la sociedad con esas operaciones? En el caso de Ushuaia, además, el destino del predio tiene una dimensión urbanística que excede su simple valor inmobiliario.
La eventual urbanización de las 38 hectáreas podría demandar nuevas calles, infraestructura, servicios y planificación. Por eso, la discusión no pasa solamente por cuánto dinero puede obtener el Estado con una eventual subasta, sino también por qué uso podría darse a esas tierras en beneficio de la comunidad.
Por ahora, el decreto no establece el valor de tasación ni una fecha para la eventual subasta. La autorización constituye el paso que permite a la Agencia de Administración de Bienes del Estado avanzar con el proceso de enajenación.
La medida se suma a otras operaciones de venta de inmuebles públicos impulsadas por la AABE. El esquema deja en evidencia una de las principales características de la gestión Milei: achicar el Estado también implica desprenderse de activos que durante décadas permanecieron bajo administración pública.
En Ushuaia, sin embargo, la discusión adquiere otra dimensión. No se trata solamente de vender un terreno: se trata de decidir qué hacer con una enorme porción de tierra pública en una ciudad donde el suelo disponible es estratégico. Y, una vez que ese patrimonio pase a manos privadas, la decisión será difícilmente reversible.