ALERTA CLIMÁTICA
Fenómeno El Niño: cómo afectará a Formosa, los ríos y la producción”
El fenómeno climático El Niño comenzó a instalarse a nivel global y ya genera preocupación entre especialistas, productores y organismos vinculados a la gestión del riesgo hídrico. Aunque sus efectos todavía no se sienten plenamente en Formosa y el noreste argentino, los pronósticos indican que durante la primavera podrían aumentar las lluvias y, con ellas, los riesgos de crecidas e inundaciones.
Así lo explicó el especialista en climatología José Luis Stella durante una entrevista con el programa La Otra Mirada de FM Espacios 92.5, donde aclaró que las bajas temperaturas que actualmente afectan al norte del país no están relacionadas con El Niño.
"Si bien está declarado ya a nivel global el fenómeno de El Niño, todavia la señal a nuestra región, al sur de Sudamérica, no ah llegado", señaló.
Según explicó, el enfriamiento inusual que se registra en provincias como Formosa responde a otros patrones atmosféricos y a bloqueos climáticos que modifican la circulación de las masas de aire frío.
Sin embargo, Stella remarcó que la situación podría cambiar a partir de julio y, especialmente, durante la primavera, cuando comiencen a sentirse con mayor intensidad los efectos característicos de El Niño en el noreste argentino.
Más lluvias para Formosa y la región
De acuerdo con el especialista, la principal consecuencia esperada es un aumento de las precipitaciones por encima de los valores normales.
"Sabemos que en general tiende a favorecer, o esas chances aumentan, a tener más precipitaciones, inclusive tambien aumentan las chances a eventos mas extremos de lluvia, principalmente en primavera y verano", explicó.
Aunque aclaró que no es posible determinar con exactitud cuándo ni dónde ocurrirán esos eventos, sostuvo que las probabilidades climáticas favorecen una temporada más húmeda para gran parte del norte argentino.
El fenómeno también podría impactar en las cuencas que alimentan a los principales cursos de agua de la región, entre ellos los ríos Paraguay, Pilcomayo y Bermejo.
"No solamente importa la lluvia que caiga en Formosa, sino también la que se registre en las zonas altas de las cuencas", indicó.
Por ese motivo, una temporada más lluviosa en esos sectores podría traducirse en mayores caudales y generar complicaciones hidrológicas en distintas localidades ribereñas.
Qué puede pasar con la producción
Respecto al sector productivo, Stella explicó que un escenario con más lluvias puede representar tanto oportunidades como riesgos.
Por un lado, una mayor disponibilidad de agua podría beneficiar a cultivos y pasturas que dependen de buenas condiciones hídricas. Sin embargo, los excesos también pueden provocar anegamientos, dificultar las tareas rurales y afectar los rendimientos agrícolas.
Además, recordó que el contexto actual es diferente al de eventos anteriores debido al calentamiento global.
"Estamos en un mundo más cálido y entonces los niños de las últimas décadas se ven modificados y vemos que está modificando su impacto debido a estos cambios", señaló.
Sin caer en el alarmismo
El especialista pidió evitar escenarios catastróficos anticipados y remarcó que todavía es prematuro hablar de inundaciones o eventos extremos inevitables.
"Está bueno que se tomen las medidas de prevención, porque ya hay experiencia, pero tampoco entrar en pánico, ni que va a ser el peor Niño. No necesariamente tiene que pasar, a pesar de que se un Niño fuerte", afirmó.
Mientras tanto, los organismos meteorológicos continúan siguiendo la evolución del fenómeno, que podría comenzar a mostrar señales más claras sobre Formosa y la región durante las próximas semanas y consolidarse hacia la primavera.