2026-05-20

¿CULTURA O ESPECTÁCULO?

El polémico accidente de Lourdes Sánchez que desnuda la crisis de "famosos" en la función pública

La presidenta del Instituto de Cultura de Corrientes fue protagonista de un grave incidente vial: dio positivo en alcoholemia mientras conducía con niveles que triplican el máximo permitido. Su cargo, bajo fuego por la falta de ejemplaridad.

La presidenta del Instituto de Cultura de Corrientes fue protagonista de un grave incidente vial: dio positivo en alcoholemia mientras conducía con niveles que triplican el máximo permitido. Su cargo, bajo fuego por la falta de ejemplaridad.

El paso de la pantalla del Bailando a los despachos del Estado correntino parece haberle costado caro a Lourdes Sánchez. La actual presidenta del Instituto de Cultura de la Provincia quedó envuelta en un escándalo de proporciones políticas tras ser interceptada en la madrugada del viernes por agentes de tránsito, quienes confirmaron que circulaba con 1,5 g/l de alcohol en sangre, una cifra que triplica el límite legal de 0,5 g/l.

Más allá del resultado del test, lo que disparó una lluvia de críticas en el arco político provincial es la figura de quien debía dar el ejemplo. Sánchez, una personalidad construida en los programas de chimentos y espectáculos de Buenos Aires, fue catapultada a la función pública por el gobierno local sin una carrera previa en la gestión ni formación académica en el área, un desembarco que siempre fue visto con recelo por sectores de la cultura correntina.

Hoy, ese cuestionamiento original vuelve a cobrar fuerza bajo el argumento de la "falta de investidura". La pregunta que retumba en los pasillos gubernamentales es inevitable: ¿qué clase de mensaje transmite una de las máximas autoridades culturales de la provincia al infringir las normas más básicas de convivencia y seguridad vial? La contradicción resulta insostenible para muchos ciudadanos que ven en este episodio el reflejo de un modelo donde se prioriza el impacto mediático por sobre la idoneidad y el compromiso que exige un cargo público.

Tras el secuestro preventivo de su vehículo y el pago de una multa de $665.000 en el Tribunal de Faltas, la funcionaria eligió el silencio absoluto, un refugio típico de quienes no logran separar su pasado como figura del espectáculo de las exigencias que impone la responsabilidad estatal.

Mientras el gobierno provincial intenta contener el impacto, el caso Lourdes Sánchez se convirtió en una radiografía de los riesgos de gestionar con "figuras" que, lejos de estar preparadas para el servicio público, parecen seguir viviendo bajo la lógica de la farándula, donde las multas se pagan y los escándalos pasan, pero la responsabilidad ética de quien ostenta un cargo -y debe ser ejemplo para la sociedad- parece haber quedado, una vez más, fuera de juego.

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