CRÍTICAS DEL ESTABLISHMENT FINANCIERO
Adorni no se $Libra
Moody´s, Barclays, Financial Times y The Economist criticaron la caída de la economía en Argentina, pero igual Fitch Rating subió la calificación de la deuda externa de CCC+ a B- con lo cual el JP Morgan bajó el riesgo país. Este galimatías quiere decir: la gente está mal en Argentina y la economía no funciona, pero los amigos le tiran un hueso al gobierno para que mantenga la ilusión del relato libertario. Las críticas del mundo financiero dejaron entrever que estaba en riesgo la reelección de Javier Milei. Y apareció Patricia Bullrich.
Como todo el mundo sabe, Moody´s, Barclays, Financial Time y The Economist son kukas. Plantearon que la economía no responde, que no hay reactivación, que el consumo y la recaudación disminuyen, que hay crisis de empleo y salarios. Al mismo tiempo dijeron que en el plano político, el gobierno se ve envuelto en fuertes internas y vergonzosos escándalos de corrupción. Eso dicen estos informantes del mundo empresario.
A pesar de los oscuros diagnósticos, Fitch Rating decidió aumentar la calificación de la deuda. Eso quiere decir que pese a que no hay reservas y que bajó la recaudación, misteriosamente mejoró la posibilidad de que Argentina pague sus deudas. Suena a favor político para que el Gobierno pueda exhibir algún trofeo entre las ruinas. En consecuencia, JP Morgan bajó el riesgo país, que igual quedó en el doble del promedio en la región.
Desde sus bancos, los calificadores dijeron que el fracaso económico se mezcló con una crisis política en la que el gobierno perdió respaldo en la sociedad. No lo dijeron, pero apuntaron a los escándalos de $Libra, las coimas de los laboratorios en la causa ANDIS, los créditos del Nación y la sorpresiva fortuna del vocero Manuel Adorni y, entre otras, a la interna entre Santiago Caputo y Karina Milei más los Menem. Pero Patricia Bullrich no figuraba en ese escenario.
Cuando los organismos financieros difundieron estos panoramas, la senadora Bullrich había comenzado sus encuentros furtivos con Mauricio Macri. Al principio del mandato, Milei desoyó el consejo de que no se metiera con el expresidente, porque era vengativo y conservaba el poder mediático y el control de gran parte del fuero federal del Poder Judicial. El libertario fue a fondo, le arrebató funcionarios y la misma Bullrich contribuyó a desbancar a Macri que, en ese momento, era su padrino político. Lo hundieron entre los dos.
Bullrich aparecía como la candidata para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, pero fue desplazada de ese lugar por el vocero Manuel Adorni en las últimas elecciones. La perspectiva apuntaba a que acompañaría la reelección de Milei como su vice en el 2027. La caída de Adorni fue en cámara lenta. Partió de una denuncia menor que fue creciendo y comenzó a arrastrar a todo el gobierno. Por mucho menos, Milei se desembarazó de su amigo y abogado personal Diego Spagnuolo, involucrado en el miserable escándalo de corrupción con los medicamentos de los discapacitados.
Lo de Adorni creció mientras en el Gobierno trataban de descubrir en dónde estaban las fugas de información. Pensaron en una venganza de Santiago Caputo, cuyas Fuerzas del Cielo habían sido expulsadas por los Menem y Karina. Caputo quedó herido pero con llegada a los servicios. Bullrich también tiene puerto en los servicios de inteligencia. Caputo se alineó, pero Bullrich guardó silencio. La interna y la secuela Adorni puso paranoicos a Milei y a su hermana Karina. Media tropa mediática que los había apoyado ahora los atacaba. La otra sospechosa fue la diputada Marcela Pagano, surgida de las propias filas libertarias. El Gobierno quedó atrapado entre la fortuna inexplicable del vocero, el fuego amigo mediático y las filtraciones judiciales.
Tuvieron que cerrar la vocería y prohibir la entrada de periodistas a la Casa Rosada. Pero no pudieron frenar la catarata Adorni. En menos de un año el vocero de dos mil y pico de dólares por mes gastó 850 mil dólares y fracasó cada vez que quiso explicar el origen de esa fortuna.
En ese momento se publicitó la reunión de Paolo Rocca con Mauricio Macri, mil empresarios recibieron con frialdad al presidente Milei en la cena de la Fundación Libertad, y varias encuestas, incluida la de confianza, del la Universidad Di Tella mostraban que el rechazo al Gobierno había subido el 60 por ciento y su imagen negativa estaba por debajo del 40 por ciento.
Bullrich mantuvo distancia del escándalo. Rehizo su relación con Macri y se mostró en público abrazándolo. Otro referente del capital concentrado, Domingo Cavallo, criticó al ministro de Economía Toto Caputo y dijo que Milei lo había bloqueado en las redes. Milei sintió el peligro y se fue a Estados Unidos.
Desde Chile recibió el apriete de Bullrich por teléfono. El cálculo era fácil: Si Milei mide 35 o 37 por ciento, lo más lógico es pensar que el 30 por ciento que lo votó en primera vuelta, de condición humilde y de origen peronista, lo abandonó. Y que sólo le queda el 30 por ciento que votó a Bullrich en primera vuelta y en segunda a Milei. El voto histórico del PRO.
Bullrich consideró que esos votos eran de ella. Y el ultimátum fue inmediato. O se va Adorni o me voy yo. Desde Estados Unidos, donde su anfitrión, el millonario ex convicto por evasión, Michael Milken, se había enfermado y no pudo recibirlo, respondió indignado a través de La Nación+. “Ni en pedo se va Adorni”.
Patricia Bullrich no pierde nada si se va, porque no es funcionaria y seguirá como senadora. Por segunda vez, Milei viajó sin su hermana, que de hecho quedó a cargo del Gobierno. La Casa Rosada fue una llamarada. Pero Adorni siguió atornillado. El viernes reapareció en una conferencia de prensa, escoltado por el ministro Caputo y la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva. Le advirtieron a los periodistas que sólo podían preguntar sobre la gestión. Nada sobre corrupción. Y cuando alguno transgredió la prohibición, los funcionarios respondieron sarasa.
A Adorni le escribieron un guión y leyó cada palabra que dijo. Lejos del canchero de los primeros Adorni, esta vez fue un vocero desganado. Se notaba la derrota en la voz. El Gobierno lo sostiene, pero si imaginó una carrera política, ésta quedó en la cascada de “dos cañitos” de la casa de Indio Cuá Golf Club.
Milei dijo que cuando no sea más Presidente, se irá del país. La causa $Libra, tiene una versión en Estados Unidos. Si Donald Trump se debilita y la causa progresa, será difícil que cumpla ese sueño. Bullrich sabía que Milei iba a sostener a Adorni, lo que en el mundo político resulta inexplicable. Pero el vocero aparece en tramos de la causa $Libra y sus gastos millonarios empiezan más o menos alrededor de la fecha de lanzamiento de la criptomoneda.
En las horas previas, Milei se comunicó varias veces con Mauricio Novelli, quien estaba con Hayden Davis en un hotel de lujo en Dallas. El lanzamiento y el mensaje de Milei tenían que estar sincronizados. Versiones periodísticas señalaron en los últimos días que Adorni tiene equipos especializados para minar criptomonedas. La diputada Pagano denunció que Adorni habría recibido fondos vinculados a la estafa con $Libra en una tarjeta de tipo cripto (Lemon Card).
Patricia Bullrich sabía que su ultimátum no iba a tener respuesta positiva y fue a fondo. Hasta ese momento el candidato del círculo rojo era Milei. Ahora compite con Patricia Bullrich.
Fuente: Página 12