ENCUESTA NACIONAL
Ingresos en caída: más argentinos buscan un segundo trabajo y el impacto se siente fuerte en el NEA
Un reciente informe evidencia las dificultades económicas de los argentinos, que deben recurrir a un segundo trabajo para cubrir sus necesidades básicas. Tal es así, que 4 de cada 10 argentinos están en búsqueda de un segundo empleo ya que no logran cubrir sus gastos con los ingresos que perciben actualmente.
El dato surge de un reciente informe de la consultora Delfos, que plantea que este fenómeno afecta principalmente a los jóvenes y adultos jóvenes, quienes son los más afectados por la informalidad laboral. Destacan también un dato muy preocupante: esta realidad llega a afectar también a los jubilados y muestra que ni la autonomía laboral ni el empleo formal garantizan estabilidad económica.
Si se pone el foco en datos concretos, la consultora muestra que un 43% de los encuestados respondió afirmativamente cuando se les preguntó si estaban buscando trabajo. Lo interesante de esto es que respondieron así porque no les alcanzan los ingresos de su trabajo actual. En contraste, solo el 20% señala que no necesita un trabajo adicional, mientras que el resto se reparte entre quienes están fuera del mercado laboral o enfocados en otras actividades.
A su vez, el mapa territorial expone una presión más fuerte en determinadas zonas del país: mientras el Gran Buenos Aires concentra el mayor volumen, el norte argentino aparece como una de las regiones más comprometidas, con el NEA alcanzando el 19% y el NOA el 17% de la demanda de ingresos extra, muy por encima de otras regiones.
Quiénes buscan otro empleo
El perfil de quienes buscan otro empleo refuerza la idea de que el problema excede la falta de trabajo. Predominan los trabajadores activos, especialmente aquellos vinculados a oficios independientes (28%) y empleados del sector privado (15%), lo que evidencia que el ingreso principal resulta insuficiente.
Incluso aparece un dato que profundiza el diagnóstico: los jubilados representan el 14% de quienes necesitan otro ingreso, una señal de que tampoco el sistema previsional logra garantizar estabilidad económica.
En ese marco, el estudio concluye que la problemática laboral ya no se define únicamente por el acceso al empleo, sino por su calidad y capacidad de sostener condiciones de vida. La necesidad de multiplicar ingresos se vuelve un fenómeno transversal que atraviesa edades, regiones y niveles de formalidad.
Esta situación, además, comienza a proyectarse sobre el clima social y político: la preocupación económica se vincula cada vez más con cuestionamientos a la gestión, la gobernabilidad y el funcionamiento del sistema, lo que transforma un dato económico en un factor de tensión estructural.