2026-04-12

Para los factores de poder, la crisis y los hechos de corrupción cambiaron radicalmente el escenario

Todo eso que pasa cuando Milei deja de ser una fija para 2027

El Círculo Rojo huele que la reelección está en riesgo por la economía. Los partidos opositores se rearman y los ceos ayudan a buscar candidatos. El banquero que dijo no, el colapso del consumo y la operación trunca de empresarios y Rosenkrantz para conseguir jueces que les garanticen las leyes si los libertarios pierden el poder.

La situación política y económica de Javier Milei llegó a su punto de quiebre y eso se ve en el nerviosismo exagerado y constante del Gobierno, en la calle y en las encuestas de todo tipo y color. Además, hay un rasgo distintivo que históricamente ha reflejado de manera perfecta ese momento: cuando el poder identifica que algo malo pasa, que el futuro se complica y empiezan a manotear alternativas, personas, favores y otras yerbas para conservar lo propio. Nunca hasta ahora, en los casi dos años y medio de LLA, se había visto que el poder real semblanteara un 2027 con un riesgo claro de no reelección del Presidente. Pero está pasando.

En los últimos quince días el Círculo Rojo confirmó que la crisis económica será compleja de superar porque se sostendrá en estos niveles o peores, que quizás Milei no sea candidato, que probablemente haya que ponerse a abonar otras alternativas electorales y, sobre todo, que hay que apurarse a blindar los logros que el presidente liberal libertario les concedió y que son su único tesoro, ante la decadencia en la que parece haber entrado el proceso. En el medio, el poder político empezó a articular, a buscar opciones.

La foto es la de la supervivencia y la del futuro. La misma foto de siempre. Mientras opera la malaria y estallan escándalos, el establishment se desesperó estos días en una operación desprolija en tándem con una parte del poder judicial: se metieron de lleno a hacer lobby por el nuevo mecanismo de designación de jueces que llevó adelante Carlos Rosenkrantz, uno de los integrantes de la Corte Suprema y un magistrado históricamente vinculado con los sectores corporativos. La idea, según supo Página/12 de fuentes empresarias, era que este scrum urgente que se armó permitiera edificar un polo de magistrados afines al empresariado, que sirva para proteger logros conseguidos más allá de Milei: se pensaba en evitar que, de perder Milei, se frenen reformas como la Laboral, la ley de Glaciares y otras normas que se aprobarán gracias a la mayoría que consiguió el Gobierno, con aliados, en el Parlamento. Un caso es la reforma tributaria y las desregulaciones que hizo Federico Sturzenegger.

El asunto es que el bisturí oxidado usado para instalar esa idea fue tan burdo que parece haberles jugado en contra y terminó, según supo este diario, en un rechazo total que no sólo incluye a la cúpula de la Corte Suprema, sino a otros factores que tallan fuerte en Comodoro Py. “Se metió gente que nunca tuvo nada que ver con la Justicia”, se escuchó quejarse a alguien que conocía de adentro esa operatoria. Esos que “no tienen nada que ver” son los empresarios.

Rosenkrantz había planteado que la elección de magistrados cambiara la metodología, las formas de puntuar y que se basara más que en las entrevistas, en los resultados de exámenes escritos. Una intentona de modificar la situación del Consejo de la Magistratura y sus integrantes ya había ocurrido hace unos años vía el Colegio de Abogados de la calle Montevideo, el más afín al poder económico. Todo quedó en la nada porque hubo grandes manos corporativas presionando, incluso en una nota de portada de un matutino que es parte del poder. La interacción de Rosenkrantz con el poder económico había redundado en sendos comunicados del Grupo de los Seis (G-6), la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), la AEA y hasta IDEA, todos pidiendo cambiar la manera de designar magistrados y solidificar las voluntades, sobre todo, en los fueros Comercial, Contencioso y Civil. No lograron su cometido.

El banquero dice que “ni loco”

La velocidad de la degradación oficial es directamente proporcional a la velocidad de los rearmados del poder opositor y empresario. El peronismo tiene varios nombres en danza y habrá definiciones recién al final del camino, pero hay otros dos espacios que se están tironeando, en vano, a un outsider. Hay una desesperación por conseguir algo de ese estilo pocas veces vista. También eso muestra el clima social con Milei.

El armado de una especie de PJ centrista y el propio Mauricio Macri le rogaron hasta ayer al banquero Jorge Brito que sea candidato en 2027. Fuentes muy cercanas al ex presidente de River confirmaron a este diario que “Jorge no será candidato a nada. Nunca pensó en serlo y los interlocutores que lo sondearon ya lo saben”. El PRO y la avenida del medio están algo excitados con la crisis libertaria: Emilio Monzó, Nicolás Massot y Miguel Ángel Pichetto caminan de arriba abajo buscando alianzas contra los libertarios. Olieron sangre. Vieron el contexto, sobre todo en el Conurbano, terreno que Monzó conoce como la palma de su mano.

Macri, que hace tiempo es amigo de Delfín Jorge Caraballo, el hombre fuerte del Macro, intentó él mismo convencer a Brito. También le dijo que no. El ingeniero calabrés no afloja en la búsqueda: el 13 de abril próximo, en La Rural de Palermo, se celebrará la cena de la Fundación Pensar, el think tank amarillo. Prometen que allí aparecerían algunos “outsiders”. Y se espera que Macri de un mensaje más político, con crítica al Gobierno. Macri quiere competir contra Milei en el 27.

Caputo multitasking

Mientras todo esto ocurre, el ministro de la crisis se dedica a tareas que él cree son superiores y, como adelantó este diario el domingo último, es cada vez más importante para Milei. Hace menos de una semana, Luis Caputo estuvo en la Bolsa de Rosario y dio un mensaje más político que económico. Algo se habrá dejado olvidado allí o quiere reforzar, porque este lunes volverá al mismo lugar a hablar ante la misma gente. Ni los organizadores entienden por qué. Él sí. Milei le pidió a “Toto” que sea el vocero político del espacio, a raíz del corrimiento público por las investigaciones de supuesto enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni, que hacía de jefe de Gabinete y vocero.

Empresarios que se vieron con Caputo aseguraron a este diario que el ministro entiende que hay que ordenar la política interna con un mensaje claro. Y que él es el mejor para ejecutarlo. A los más cercanos les deslizó, incluso, que no vería mal tomar la jefatura de Gabinete. Ese lugar es una golosina que está atrayendo a varios, pero Caputo acelera. Ya sondeó a Quirno, el canciller, para estar a la cabeza de la jefatura de ministros. Y hasta pensó en repatriar del supermercadismo a Juan Pazó, que había vuelto al sector privado cuando se hablaba de la certeza de que Francisco De Narváez, su ex socio, compraría a la cadena francesa Carrefour. Lo pensó en el lugar actual de Quirno. “Toto” observa que en un mundo de ciegos el tuerto es rey, y que él puede más que muchos de los arribistas que frecuentan la Rosada y despachos oficiales.

El azote de la crisis

El caldo de cultivo de la crisis política es la crisis económica. Esta semana, el supermercado mayorista Makro anunció que venderá mercadería a punto de vencerse a un precio más barato. Ya hay otro super minorista que hace lo mismo hace muchos años, pero este gigante de mayoreo sumándose evidencia un problema en ventas que se ve en los números. Un trabajo de la consultora Scantech al que accedió este diario muestra que el consumo cayó 8,3 por ciento interanual en marzo. En el AMBA, la caída fue mayor, del 9,4 por ciento; mientras que en el interior bonaerense la baja fue del 7,9 por ciento. Alimentos tuvo una caída del 0,1 por ciento en las ventas, cuando es un bien esencial: la venta de harinas cayó 2,8 y las aguas entre 0,4 y 0,6 por ciento.

El problema es que los precios en los hipermercados están por debajo de la inflación, algo por encima del 0,5 por ciento de alza en el último mes, pero aun así el consumo cae a niveles interanuales récord. En la otra esquina, la nafta ya se transformó en un consumo casi Premium. Un trabajo del Instituto Argentina Grande (IAG) mostró que el litro de combustible en Argentina ya es más caro que en Brasil y Estados Unidos. Algo similar ocurre con los colectivos, que subieron 1000 por ciento en la era Milei, contra una inflación arriba del 200. También subieron 743 por ciento el gas, más de 450 la luz y ni hablar de la medicina prepaga.

En este contexto, Milei se miente a sí mismo. El martes, cuando se conozca la inflación de marzo, se enfrentará a un número superior al 3 por ciento, con el consumo y la actividad planchados, la recaudación con 9 meses seguidos de caída y los sueldos con 5 meses en rojo. En las últimas horas, Caputo recibió varios informes de bancos internacionales que sugieren esperar a ver qué pasa en las elecciones para recomendar inversiones o apostar por Argentina. El violeta “el 27”, que era un pleno hace a unos meses, entró en una nebulosa.

Fuente: Página 12

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