"Nunca se vivió tan mal como hoy": el crudo testimonio de los formoseños ante la crisis y la escalada de precios
Mientras la actividad comercial intenta remontar las ventas, los rostros de quienes salen de los supermercados reflejan una realidad ineludible: el bolsillo de los formoseños no resiste más la presión de los precios.
En una serie de entrevistas realizadas en la peatonal y zonas aledañas por el móvil de FM Espacios 92.5 permitió recoger testimonios de vecinos que reflejan preocupación por la situación económica actual, marcada —según relataron— por el aumento de precios, la caída del consumo y mayores dificultades para sostener los gastos cotidianos.
En el programa La otra mirada Benigna, una mujer de 72 años, aseguró que “nunca se vivió tan mal como hoy” y explicó que debió reducir el consumo de alimentos, especialmente carne. “Soy del campo, me muero por comer carne, pero no alcanza”, expresó, al tiempo que mencionó que el pago del alquiler también condiciona sus gastos. "Esperemos que esto mejore", dijo.
En relación con las celebraciones de Semana Santa, indicó que el menú fue más austero que en años anteriores. “Una fuentecita de sopa con un pedacito de queso, porque está carísimo, y dos muslos. Eso fue todo”, detalló.
Otros vecinos coincidieron en el diagnóstico. Una jubilada definió la situación como “dificilísima” y remarcó que el impacto es mayor para ese sector. Otra mujer calificó el escenario como “caótico”, aunque señaló que en la provincia “no se nota tanto” como a nivel nacional. Sin embargo, reconoció cambios en los hábitos de consumo, con menor presencia de carne en la mesa.
"Sin palabras", respondió escuetamente una mujer al ser consultada por la situación del país.
También surgieron posturas diferentes. Una madre soltera aseguró que, si bien observa aumentos en servicios y gastos generales, su economía no se vio modificada de manera directa. “Trabajo 24 o 48 horas, me ajusto a lo que gano. Sea el gobierno que sea, yo trabajo”, sostuvo. No obstante, mencionó dificultades operativas en el banco por la renovación de su tarjeta de débito y reconoció que “todo aumenta: la luz, el agua, el cable, Internet”.
Entre los comentarios, también se mencionó el impacto del incremento de los medicamentos y la percepción generalizada de pérdida del poder adquisitivo.
Los testimonios recogidos muestran un denominador común: la preocupación por el costo de vida y la necesidad de ajustar consumos. Aunque con matices, la mayoría de los consultados coincidió en que el escenario económico obliga a reorganizar gastos y priorizar necesidades básicas.