DEMOCRACIA VIVA
A 17 años de la muerte de Raúl Alfonsín, legado y disputa
El 31 de marzo de 2009 fallecía Raúl Alfonsín, el dirigente radical que encabezó la transición tras la última dictadura y se convirtió en símbolo de la democracia recuperada en Argentina. Más que una efeméride, la fecha interpela el presente: ¿qué queda hoy de aquel pacto democrático que prometía “con la democracia se come, se cura y se educa”?
Su gobierno (1983-1989) estuvo marcado por decisiones históricas. Impulsó el juicio a las Juntas militares y la creación de la CONADEP, cuyo informe “Nunca Más” sentó las bases de la memoria, la verdad y la justicia en el país. En un contexto regional todavía atravesado por dictaduras, ese proceso posicionó a la Argentina como referencia internacional en derechos humanos.
Pero su legado también convive con tensiones. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sancionadas bajo presión militar, siguen siendo objeto de críticas y debates. A eso se sumaron una crisis económica profunda, hiperinflación y conflictos sociales que precipitaron el final anticipado de su mandato.
A 17 años de su muerte, Alfonsín no es una figura clausurada. Es, más bien, un terreno en disputa simbólica: reivindicado por distintos sectores políticos, reinterpretado según el clima de época y, sobre todo, invocado cada vez que la democracia argentina enfrenta desafíos.
Recordarlo no es solo mirar al pasado. Es preguntarse cuánto de aquel proyecto democrático sigue en pie y cuánto queda todavía por construir.