Formosa mantiene el equilibrio fiscal y garantiza salarios pese a la caída de la recaudación
El subsecretario de Hacienda y Finanzas de la provincia, Miguel Antinori, aseguró que Formosa atraviesa la actual coyuntura económica nacional con cuentas ordenadas y capacidad para afrontar los compromisos salariales de fin de año, pese a la sostenida caída de los ingresos provinciales.
En diálogo con AGENFOR, el funcionario afirmó que la administración del gobernador Gildo Insfrán “tiene ordenadas sus cuentas fiscales, circunstancia que permite afrontar los sueldos de diciembre y el pago del SAC del segundo semestre”, enfatizando que la provincia mantiene equilibrio sin recurrir al endeudamiento.
Antinori señaló que el superávit provincial “no es un objetivo en sí mismo, sino una herramienta para sostener las cuentas públicas alejadas de escenarios de deuda”. Recordó que Formosa vivió épocas en las que la presión sobre la coparticipación complicaba el pago de sueldos y obligaciones, pero destacó que “la gestión del doctor Insfrán encausó el Tesoro local en una situación de orden”.
En esa línea, cuestionó las críticas que señalan que Formosa “vive de la coparticipación o no presenta estados contables razonables”, remarcando que desde 2005 la provincia adhiere al régimen de Responsabilidad Fiscal y a las buenas prácticas de gobierno, cumpliendo “a rajatabla” con sus obligaciones. “Los recursos que recibe Formosa son los asignados por la Ley de Coparticipación Federal, y la realidad es totalmente lejana a esas afirmaciones”, subrayó.
Prioridad social y política salarial
El subsecretario resaltó que el Presupuesto Provincial destina el 65% de sus erogaciones al rubro de servicios sociales, que incluye salud, seguridad y promoción social. Este esquema, afirmó, “demuestra que Formosa no abandona la lógica del orden fiscal, pero tampoco a la sociedad”, al sostener una fuerte inversión en políticas sociales y en infraestructura.
En materia salarial, Antinori destacó que los trabajadores estatales recibieron este año un incremento del 55%, frente a una inflación acumulada a noviembre del 28% según el INDEC. “Es una muestra del esfuerzo del Gobierno provincial para sostener el poder adquisitivo”, contrastando con un aumento del 18% en el ámbito nacional y “más de 58.000 despidos en la administración pública federal”.
Asimismo, remarcó que el salario mínimo de bolsillo en Formosa es de $880.000, con un incremento del 63% en el año, mientras que en el orden nacional asciende a $334.800. Esta diferencia, señaló, “evidencia la notoria disparidad en detrimento de los empleados del orden federal”.
Contexto nacional adverso
Antinori evaluó que el país atraviesa un escenario de desindustrialización, caída del consumo y aumento del desempleo, lo que configura “un proceso de recesión con dos trimestres consecutivos de baja del PBI”. A ello se suma “la fuerte caída en la recaudación nacional”, que repercute en las transferencias a las provincias.
Equilibrio sostenido
Para finalizar, afirmó que el objetivo central de la gestión económica es “sostener el orden de las cuentas públicas”, una tarea que Formosa lleva adelante “hace más de 23 años”. Señaló que la provincia no incurre en gastos que desequilibren ingresos y egresos porque ello “implicaría asumir compromisos financieros que solo podrían afrontarse con endeudamiento”.
“La provincia es responsable, equilibra sus cuentas y administra con prudencia. Ese es el camino que garantiza estabilidad y previsibilidad”, concluyó Antinori.