2025-11-28

SOLIDARIDAD VIVA

Un tereré, una plaza y una causa que late fuerte

El Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, Formosa realizará su primera asamblea abierta en la Plaza San Martín, invitando a la comunidad a compartir tereré, ideas y organización colectiva en apoyo a las luchas que unen territorios distantes.

La invitación circuló de boca en boca, en grupos de WhatsApp y en redes sociales: el Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino – Formosa abría por primera vez una asamblea pública. Nada más simple y, a la vez, nada más potente: un sábado a las 18hs, en el Teatrino de la Plaza San Martín, con tereré o mate en mano y la decisión de encontrarse para pensar colectivamente.

La escena, previsiblemente, promete ser tan formoseña como universal. Sillas que se acomodan en ronda, botellitas de agua fría y yuyos frescos para el tereré; el sonido de la ciudad bajando la velocidad mientras el sol cae detrás de los árboles de la plaza. Entre saludos, abrazos y presentaciones improvisadas, la propuesta del Comité busca algo elemental: sumar voces, sumar cuerpos, sumar intenciones.

No hace falta credencial ni pertenecer a ninguna organización. La consigna es sencilla: acercarse. Escuchar. Proponer. Y dejarse mover por esa chispa que señala que la injusticia no es paisaje, que se discute y se enfrenta. Los organizadores lo dicen sin rodeos: cada aporte construye un espacio colectivo, solidario y comprometido. Y, como suele ocurrir en estos encuentros, la energía se contagia. Lo personal se vuelve común, lo lejano se vuelve próximo.

Hablar de Palestina en Formosa puede parecer, a primera vista, una distancia infinita. Pero en estas asambleas las distancias se encogen: aparecen paralelos, dolores compartidos, luchas que atraviesan territorios distintos pero que dialogan entre sí. El gesto es simple pero enorme: tender un puente desde esta plaza hasta otra tierra herida.

El encuentro promete ser, como lo describen, abrazo y trinchera. Un espacio para aprender, construir y organizarse, sin solemnidades y con la calidez de la tarde formoseña. Un recordatorio de que la solidaridad se ejercita, se cultiva y se celebra. Y que a veces basta una ronda, un mate y la decisión de no mirar para otro lado.

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