2025-08-14

CONSUMO EN ALZA

Inflación en Formosa: $1.150.000 se necesita para que una familia no sea pobre

Julio cerró con un aumento del 1,9% en los precios, mientras los salarios y políticas nacionales no alcanzan para contener la pobreza. Según el director de Estadística de Formosa, una familia de cuatro requeriría casi 1.150.000 pesos para no caer bajo la línea de pobreza.

Mientras el gobierno nacional festeja que la inflación de julio no superó el 2%, los números muestran otra realidad: la suba de precios no da respiro y se acelera mes a mes. Julio cerró con 1,9%, tras 1,6% en junio y 1,5% en mayo.

“Por más que digan que es poco, esta tendencia siempre perjudica al bolsillo de los ciudadanos”, alertó Julio Svartz, director de Estadística, Censos y Documentación de Formosa a La Otra Mirada de FM Espacios.

Los aumentos más duros se sintieron en recreación y cultura (+4,8%), transporte (+2,8%) y, sobre todo, alimentos y bebidas (+1,9%). Productos esenciales treparon sin aviso: pan francés +3%, galletitas dulces +3,5%, pollo +5,4%, lechuga +15% y banana +9,9%. El dólar, que se disparó 12% en las últimas semanas, promete agravar la situación en agosto, anticipó Svartz.

En paralelo, la política económica favorece a unos pocos: tasas de interés de títulos públicos del 70% para grandes especuladores y bajadas de retenciones al sector agroexportador oligárquico, mientras los salarios y jubilaciones de millones de argentinos quedan rezagados frente a los precios. “Se le da a los ricos y se quita a los pobres. Es la misma receta de siempre”, denunció Svartz.

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El impacto real es brutal: según el cálculo de canasta básica del Gran Buenos Aires, una familia tipo necesita 515.000 pesos para no ser indigente y 1.149.000 pesos para no ser pobre. En Formosa, donde los precios regionales suelen diferir, las herramientas locales como ferias municipales y programas de soberanía alimentaria ayudan, pero no alcanzan para contrarrestar el desfasaje nacional.

“El relato oficial no tiene contacto con la vida cotidiana. Escuchar al presidente o a Caputo es escuchar otra economía, una que no existe para el ciudadano común”, concluyó Svartz, mientras los argentinos siguen pagando la cuenta de decisiones que benefician a especuladores y sectores concentrados, y no al bolsillo del trabajador.

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