CONSUMO EN ALZA
Inflación en Formosa: $1.150.000 se necesita para que una familia no sea pobre
Mientras el gobierno nacional festeja que la inflación de julio no superó el 2%, los números muestran otra realidad: la suba de precios no da respiro y se acelera mes a mes. Julio cerró con 1,9%, tras 1,6% en junio y 1,5% en mayo.
“Por más que digan que es poco, esta tendencia siempre perjudica al bolsillo de los ciudadanos”, alertó Julio Svartz, director de Estadística, Censos y Documentación de Formosa a La Otra Mirada de FM Espacios.
Los aumentos más duros se sintieron en recreación y cultura (+4,8%), transporte (+2,8%) y, sobre todo, alimentos y bebidas (+1,9%). Productos esenciales treparon sin aviso: pan francés +3%, galletitas dulces +3,5%, pollo +5,4%, lechuga +15% y banana +9,9%. El dólar, que se disparó 12% en las últimas semanas, promete agravar la situación en agosto, anticipó Svartz.
En paralelo, la política económica favorece a unos pocos: tasas de interés de títulos públicos del 70% para grandes especuladores y bajadas de retenciones al sector agroexportador oligárquico, mientras los salarios y jubilaciones de millones de argentinos quedan rezagados frente a los precios. “Se le da a los ricos y se quita a los pobres. Es la misma receta de siempre”, denunció Svartz.
El impacto real es brutal: según el cálculo de canasta básica del Gran Buenos Aires, una familia tipo necesita 515.000 pesos para no ser indigente y 1.149.000 pesos para no ser pobre. En Formosa, donde los precios regionales suelen diferir, las herramientas locales como ferias municipales y programas de soberanía alimentaria ayudan, pero no alcanzan para contrarrestar el desfasaje nacional.
“El relato oficial no tiene contacto con la vida cotidiana. Escuchar al presidente o a Caputo es escuchar otra economía, una que no existe para el ciudadano común”, concluyó Svartz, mientras los argentinos siguen pagando la cuenta de decisiones que benefician a especuladores y sectores concentrados, y no al bolsillo del trabajador.