EDUCACIÓN PRECARIA
Docentes formoseños reclaman actualización urgente de sus salarios básicos
El segundo semestre del año encuentra a los docentes formoseños en pie de lucha. Desde el Gremio Docentes Autoconvocados Formosa advierten que el regreso a las aulas se da en un contexto de profunda preocupación por la falta de actualización salarial y la pérdida constante de poder adquisitivo.
La profesora Mirka Fernández, Secretaria General del gremio, fue clara al describir la situación: “Volvemos con los mismos problemas que dejamos antes del receso, nada se resolvió y cada mes que pasa estamos más empobrecidos”.
La dirigente explicó que la principal demanda del sector es lograr que los sueldos cubran, al menos, la canasta básica, que hoy ronda los $1.200.000 según cifras oficiales del INDEC. Sin embargo, el salario inicial de un docente formoseño apenas alcanza los $800.000, monto que además se ve distorsionado por la composición de “sumas en negro o grises” que no se incorporan plenamente al básico. Esto perjudica ítems como presentismo, antigüedad y zona, y genera que, sin importar la trayectoria o la ubicación geográfica, muchos cobren prácticamente lo mismo.
“Tenemos compañeros con 30 años de antigüedad que están cobrando casi igual que alguien que recién empieza. Se ha achatado la escala salarial y eso es muy grave”, lamentó Fernández, quien además criticó la falta de voluntad política para transparentar los haberes y convertir esas sumas variables en remunerativas y bonificables.
En este marco, Docentes Autoconvocados lanzó una consulta interna para que cada escuela, a través de sus delegados y afiliados, defina los pasos a seguir. Las asambleas se realizarán en las próximas horas, y la posibilidad de un paro está latente. “Cuando Autoconvocados decide paro, los docentes autoconvocados paran. Es así de claro”, subrayó Fernández.
La referente sindical también advirtió que es clave la participación de todos los docentes, incluso de los más jóvenes, que muchas veces priorizan el ingreso inmediato sin dimensionar el impacto futuro de un salario sin regularizar. “Los que estamos cerca de jubilarnos sabemos lo que significa tener el salario en blanco. Por eso insistimos en que todos se informen y participen, porque lo que está en juego es la calidad de vida de hoy y de mañana”, expresó.
Mientras la inflación no da tregua y los precios suben a diario, los educadores formoseños se organizan para exigir que el salario vuelva a ser suficiente para sostener la vida dignamente. La próxima definición dependerá de lo que decidan las bases, pero el mensaje ya está claro: si no hay respuesta, las aulas podrían volver a vaciarse como forma de protesta.