OPINIÓN
Formosa, educación sin brújula: el costo de la desorganización y la tibieza política
En tiempos en que la educación debería ser el eje rector de cualquier proyecto de país, asistimos a un escenario alarmante: un Ministerio de Cultura y Educación desorganizado, desbordado por la falta de planificación, y una participación transversal en el gobierno que parece más simbólica que real. La consecuencia directa es una estructura educativa estancada, sin rumbo claro, y sin actores que asuman verdaderamente el desafío de transformar la realidad.
La desorganización en la cartera educativa provincial no es solo una cuestión de trámites, papeles mal archivados o reuniones sin sentido y hasta direcciones y departamentos sin nadie a cargo, o sea no podés presentar un recurso ni pensar en un sumario porque no hay nadie responsable, y así imagínate cualquiera.
Es una desorganización estructural, que se evidencia en decisiones erráticas, planes que se anuncian y no se ejecutan, y una marcada desconexión con las necesidades reales de docentes, alumnos y comunidades. Están más preocupados porque venga la vendedora de la cartilla de productos de bellez, que sacar un expediente que espera desde el año pasado, a sabiendas de que hay un docente y una familia esperando.
Las líneas pedagógicas se diluyen entre cambios de gestión y prioridades políticas momentáneas, sin una visión sostenida en el tiempo, prefieren la foto para el Facebook que quedarse a redactar resoluciones.
A esto se suma otro fenómeno preocupante: la falta de compromiso real de los sectores transversales que fueron incorporados al gobierno. Se esperaba que su ingreso aportara diversidad, nuevas miradas, sensibilidad social y capacidad de articulación.
Sin embargo, muchos de estos actores parecen haberse acomodado al aparato, más interesados en preservar cuotas de poder que en impulsar cambios concretos. La transversalidad, lejos de enriquecer el proyecto educativo, ha quedado como una consigna vacía, sin correlato en políticas activas ni presencia efectiva en los territorios.
La educación en Formosa no puede esperar. No puede estar rehén de internas, de improvisaciones ni de alianzas sin contenido. Urge una conducción clara, comprometida, que entienda que cada día perdido en las aulas es una oportunidad menos para construir una provincia más justa.
Y urge, también, que los sectores transversales que decidieron formar parte del gobierno en Formosa, decidan si quieren ser parte de la solución o si seguirán siendo cómplices del silencio y la inacción, con la sospecha que son funcionales al presidente Javier Milei, porque son los que van a caer parados siempre, no importa la bandera del ganador.
Autor: Roberto Verdún - Maestro y Conductor de Formosa Mi Ciudad/FM Espacios