PRESIÓN DEL FMI
A cambio del salvataje, el gobierno ofrece acelerar las reformas estructurales
El nuevo acuerdo con el FMI refuerza el rumbo de ajuste que impulsa el gobierno de Javier Milei, con promesas de reformas estructurales que no apuntan a mejorar la calidad de vida, sino a profundizar el desmantelamiento del Estado. En nombre de una supuesta “oportunidad crucial”, el Ejecutivo se compromete a modificar el sistema previsional, recortar fondos a las provincias, eliminar fideicomisos y avanzar en privatizaciones.
Detrás del relato de eficiencia fiscal y atracción de inversiones, el programa implica más presión sobre los sectores vulnerables y menos herramientas para responder a la crisis social. El Fondo destaca la “buena predisposición” del gobierno argentino, en contraste con experiencias anteriores, pero también advierte sobre los altísimos riesgos de un plan que podría terminar en más endeudamiento y conflicto social.
El listado de promesas incluye una reforma tributaria regresiva, el recorte de derechos previsionales y la entrega de empresas públicas. Todo atado a metas con fechas concretas que el FMI usará como condicionamiento para liberar fondos. Lejos de ofrecer un horizonte de estabilidad, el acuerdo vuelve a dejar a la Argentina atrapada en una lógica de dependencia, ajuste y subordinación financiera.