IMPACTO ECONÓMICO
Estados Unidos cuestiona importaciones argentinas en plena guerra comercial
En el marco de la escalada proteccionista impulsada por Donald Trump, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, lanzó duras declaraciones que apuntan directamente contra los productos importados, incluyendo la carne argentina. “Vamos a poner a Estados Unidos primero; no a China, ni a la India, no a la carne desde la Argentina”, declaró en una entrevista con Fox News, alineándose con el discurso económico del expresidente republicano.
Aunque la suba de aranceles del 10% fue suspendida por 90 días, la amenaza de un cambio estructural en la política comercial estadounidense genera fuerte preocupación entre los sectores exportadores argentinos. Según estimaciones de la Cámara de Exportadores (CERA), cerca del 11% de las exportaciones argentinas a Estados Unidos podrían verse directamente afectadas.
Carne vacuna: uno de los sectores más expuestos. La competencia con los productos de Canadá y México, que gozan de acuerdos preferenciales con EE.UU., podría dejar en desventaja a los exportadores argentinos. “Si se igualan los aranceles para todos, perdemos la ventaja relativa que teníamos frente a otros mercados”, explicó Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional.
Aluminio y acero: estos productos siguen sujetos a aranceles específicos más altos, que ya venían impactando en los volúmenes exportados desde hace años. Según Fernando Landa, presidente de CERA, “estos sectores representan una porción clave de nuestras ventas a Estados Unidos y aún no hay señales de alivio”.
Autopartes: también están dentro de los sectores más sensibles. Si bien Argentina no es un gran jugador en este rubro para el mercado estadounidense, el efecto combinado con otros productos industriales podría ser significativo. “La acumulación de trabas y aranceles termina afectando la competitividad de nuestras cadenas de valor”, detalló Landa.
Maní, farmacéuticos y madera también aparecen en la lista de bienes potencialmente impactados si la política arancelaria se endurece. En este punto, el Gobierno argentino ya activó contactos diplomáticos para frenar posibles daños colaterales.
A pesar de las tensiones, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores insisten en que el diálogo sigue abierto. Por ahora, la estrategia pasa por evitar que la Argentina quede atrapada en una pulseada comercial que no protagoniza, pero cuyos efectos podrían sentirse con fuerza.