DURAS CRITICAS

“Tienen el culo sucio”: Juan Molina apuntó contra Milei por el Papa

El diputado nacional por Santa Cruz y sacerdote cuestionó las políticas económicas y sociales del Gobierno, denunció el avance de los discursos de odio y advirtió sobre sus consecuencias: “Hoy la Argentina está sufriendo en serio”. Además, defendió el mensaje político y pastoral que espera del papa León XIV y planteó que el peronismo necesita discutir antes que forzar una unidad.

El diputado nacional por Santa Cruz y sacerdote Juan Molina lanzó fuertes críticas contra el gobierno de Javier Milei al analizar el impacto de sus políticas económicas y sociales. En diálogo con “Sin Protocolo”, por Radio Menta, sostuvo que las leyes aprobadas durante la gestión libertaria dejaron afuera a los sectores más vulnerables y cuestionó que las decisiones oficiales estén subordinadas al déficit cero. “Ninguna de las leyes que se han sancionado ha puesto al otro, a la gente, al vulnerable, al pobre, al trabajador, al asalariado en el centro”, afirmó. Y agregó que el 90% de las iniciativas que llegaron al Congreso estuvieron vinculadas con “sus propios negocios” y con que “cierre todo en un Excel y con la gente afuera”.

En ese marco, también cuestionó el funcionamiento del Congreso y la paralización de distintas comisiones parlamentarias. Como secretario de la Comisión de Educación, reveló que durante todo el año apenas se reunieron tres veces, mientras que la Comisión de Juicio Político, presidida por Lilia Lemoine, directamente no tuvo actividad pese a contar con más de 20 proyectos de pedidos de juicio político contra el Presidente. Además, advirtió sobre iniciativas vinculadas con los desalojos exprés y Seguridad Nacional, que consideró un posible instrumento de persecución en el actual contexto político.

Uno de los momentos más contundentes llegó al referirse a la preocupación del Gobierno por el mensaje que podría transmitir León XIV durante su próxima visita a la Argentina. Molina sostuvo que el Papa hablará de educación, discapacidad, trabajo, seguridad y fraternidad, cuestiones que también tienen una dimensión política cuando se las aborda desde el Evangelio. Luego lanzó una de las frases más fuertes de la conversación:

“Lo puedo decir en términos muy guarangos, a esta hora de la noche, pero tienen el culo sucio”.

El sacerdote también cuestionó los discursos de odio del Presidente contra periodistas, personas con discapacidad, jubilados, universidades y colectivos que reclaman derechos. Para Molina, esa violencia no queda solamente en las declaraciones, sino que también se expresa en gestos y actitudes que profundizan la confrontación social. Frente a ese escenario, depositó expectativas en la visita de León XIV, a quien espera como una voz capaz de poner en evidencia las consecuencias del modelo económico. “Yo creo que va a ser un gran mensaje político y pastoral, muy unido”, sostuvo.

Al describir la situación social, fue todavía más directo:

“Hoy la Argentina está sufriendo en serio, gente. Está sufriendo cosas jodidas. Nosotros tenemos los pibes se nos suicidan”.

Mencionó situaciones de violencia, femicidios, muertes y la falta de respuestas ante las necesidades de la población. También relató que en la Patagonia volvieron a ver personas revolviendo los tachos de basura para conseguir comida, una realidad que, según remarcó, antes no se presentaba de esa manera. En cuanto al cierre del año, anticipó un escenario difícil para las familias: “No va a ser tan fácil comprar un pan dulce”, graficó, al describir unas fiestas atravesadas por las dificultades económicas.

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En el plano político, Molina se refirió a las tensiones dentro del peronismo y del campo nacional y popular de cara a 2027. Lejos de reclamar una unidad inmediata, defendió la necesidad de atravesar las diferencias y discutir los proyectos políticos. “Los melones se acomodan cuando el carro se mueve. No es tiempo de unidad, porque si no sería tiempo de revueltos. Es tiempo de discusiones”, afirmó. Consideró que las internas no necesariamente representan una debilidad y sostuvo que el desafío es encontrar nuevas propuestas y recuperar el contacto con la sociedad, tanto en el territorio como en las redes sociales, especialmente con los jóvenes.

También cuestionó la utilización de la Biblia para justificar discursos de exclusión y desigualdad. Al responder sobre la frase “el que no trabaja que no coma”, explicó que no puede interpretarse fuera de su contexto y recordó que las primeras comunidades cristianas compartían sus bienes para que nadie quedara desamparado. En esa línea, diferenció a las organizaciones religiosas que intervienen para construir o destruir candidaturas de aquellas iglesias que trabajan cotidianamente en los barrios, acompañan a enfermos, personas privadas de libertad y jóvenes atravesados por las adicciones. “Hay que distinguir estas iglesias que se arman para hacer candidatos o deshacer candidatos. Y otra cosa es el pastor, es la iglesia que está en el barrio”, señaló.

Finalmente, lanzó una advertencia sobre el cobro del diezmo en algunas congregaciones y cuestionó que se utilicen las Escrituras para obtener beneficios económicos. “Ojo con el diezmo. Jesús nunca pidió el diezmo”, enfatizó. Para Molina, la colaboración con una comunidad religiosa debe surgir de la voluntad de compartir y sostener el trabajo colectivo, no de amenazas o presiones económicas. De cara a un fin de año que anticipó complejo, insistió en que la respuesta debe construirse desde la fraternidad, la esperanza y la organización colectiva: “La alegría sin el otro es una alegría sonsa. Es la fraternidad”.

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