EDUCACIÓN LE DIO LA RAZÓN

Formosa: se negó a aprobar a una alumna y le iniciaron una prevención sumarial

La profesora de Matemática Carmen Beatriz Báez relató en el programa La otra mirada, de FM Espacios 92.5, que recibió presiones para aprobar a una estudiante. Tras negarse, denunció hostigamiento laboral y enfrentó un expediente disciplinario.

La profesora de Matemática Carmen Beatriz Báez atravesó un proceso administrativo y una situación de fuerte tensión laboral luego de negarse a modificar la calificación de una alumna que no había aprobado un examen. Según relató en una entrevista con el programa La otra mirada, de FM Espacios 92.5, desde la conducción del establecimiento le habrían pedido que aprobara a la estudiante porque necesitaban que pasara de curso y su madre evaluaba retirarla de la institución.

La docente sostuvo que se negó a cambiar una calificación que consideraba acorde con el desempeño académico de la alumna. Después de esa decisión, aseguró que comenzaron las insistencias, los cuestionamientos a su trabajo y una serie de actuaciones administrativas que interpretó como una forma de hostigamiento.

El desenlace llegó con una disposición del Ministerio de Cultura y Educación de Formosa que, de acuerdo con su testimonio, ordenó archivar definitivamente la prevención sumarial al no encontrar elementos suficientes para acreditar que hubiera incumplido sus deberes profesionales.

“Esa alumna tiene que aprobar porque necesitamos que se vaya”

Báez explicó que el episodio se produjo durante las mesas de examen de febrero y marzo, cuando una estudiante de cuarto año debía aprobar determinadas materias para poder pasar a quinto. Según contó, la alumna no había logrado aprobar Matemática en la primera instancia.

La profesora afirmó que, luego de aquel examen, se había ofrecido a ayudarla y le había indicado que podía encontrarla en la institución durante la semana. Sin embargo, aseguró que la estudiante no se presentó.

Un mes después, la alumna volvió a rendir y nuevamente desaprobó. De acuerdo con el relato de Báez, fue entonces cuando recibió el pedido de la conducción escolar para que modificara la situación académica.

“Esa alumna tiene que aprobar porque necesitamos que se vaya. Pasa de curso y la mamá la va a llevar de la institución”, recordó que le manifestaron desde la dirección.

La docente respondió que ya había cerrado las actas del examen y que no iba a modificarlas. También argumentó que otros estudiantes habían rendido en las mismas condiciones y que las calificaciones debían respetar los criterios de evaluación.

La negativa y las denuncias de hostigamiento laboral

Según la profesora, después de negarse a aprobar a la estudiante continuaron las insistencias para que volviera a tomarle el examen en otra fecha, con la intención de que finalmente aprobara Matemática.

Ante esa situación, Báez contó que presentó una nota junto con el acompañamiento gremial para solicitar que cesaran los pedidos y cuestionamientos. La respuesta de la dirección, según su testimonio, incluyó un documento en el que se detallaba la trayectoria escolar de la alumna.

La docente rechazó que no hubiera tenido en cuenta ese recorrido académico y afirmó que había estado frente al curso durante el año anterior, por lo que conocía el desempeño de la estudiante.

También describió el impacto personal y profesional que le provocó el conflicto. Dijo que atravesó momentos de angustia y que sintió que algunos colegas comenzaron a cuestionarla por una supuesta falta de empatía hacia la alumna.

“Fue muy angustiante”, expresó al recordar el señalamiento que, según relató, tuvo que soportar dentro del ámbito laboral.

“Yo no voy a borrar”, sostuvo que respondió, al explicar que consideraba improcedente cambiar una nota por motivos ajenos al desempeño académico.

Qué resolvió el Ministerio de Educación de Formosa

Báez explicó que inicialmente se había intentado avanzar hacia un sumario, pero que no existían elementos suficientes para abrirlo. Por ese motivo, se había tramitado una prevención sumarial, destinada a determinar si correspondía iniciar un procedimiento disciplinario formal.

Finalmente, según relató, la autoridad educativa dispuso el archivo de las actuaciones al considerar que las presentaciones realizadas no alcanzaban para demostrar que hubiera infringido sus obligaciones como docente.

La resolución favorable significó un respaldo administrativo para Báez, quien había sostenido que actuó de acuerdo con sus criterios de evaluación y con su responsabilidad profesional.

Sin embargo, la profesora advirtió que la decisión no implicó necesariamente el fin del conflicto laboral.

Denunció cambios de horarios y pidió garantías para volver al aula

La docente contó que, durante el desarrollo del procedimiento, decidió alejarse temporalmente del establecimiento para preservar su tranquilidad mientras se esclarecía la situación. Actualmente, según indicó en la entrevista, cumple funciones en otra institución mediante una comisión de servicios que se extiende hasta el 31 de diciembre.

También denunció que, durante ese período, intentaron modificar sus horarios de trabajo de una manera que podía generar superposiciones con otros cursos que tenía a su cargo.

Según explicó, debió presentar una nota para objetar esos cambios. Por eso, pese al resultado favorable de la prevención sumarial, manifestó que seguía preocupada por las condiciones en las que deberá regresar a su lugar de trabajo.

Báez afirmó que lleva diez años ejerciendo la docencia y que nunca había atravesado una situación similar.

El acompañamiento gremial y la defensa de la docente

Durante la entrevista, Báez destacó el acompañamiento de Docentes Autoconvocados, organización con la que impulsó presentaciones y contó con asistencia jurídica para afrontar el procedimiento administrativo.

Ese respaldo fue importante para elaborar los planteos, organizar la defensa y transitar una situación que, según describió, le resultaba difícil de afrontar en soledad.

El caso volvió a poner en discusión la autonomía de los docentes al momento de evaluar a sus estudiantes, así como la necesidad de que los procedimientos administrativos respeten las garantías correspondientes y se sustenten en hechos comprobables.

Para Báez, la calificación debe responder a criterios académicos y al nivel de conocimientos alcanzado por cada alumno, sin que intervengan conveniencias institucionales o presiones externas.

“Si no está en condiciones, ¿cómo puedo dejar pasar eso?”

En otro tramo de la conversación, la profesora sostuvo que aprobar a un estudiante que no alcanzó los conocimientos mínimos no necesariamente lo beneficia, ya que puede llegar al siguiente año sin contar con las herramientas necesarias para continuar aprendiendo.

Como ejemplo, explicó que su criterio para otorgar una calificación de aprobación contempla que el alumno conozca los contenidos básicos y esté en condiciones de avanzar al curso siguiente.

Desde esa perspectiva, consideró que la evaluación no debe utilizarse para resolver cuestiones administrativas vinculadas con la matrícula o con la cantidad de estudiantes que deben repetir.

Báez también mencionó que conoce otros episodios de conflictos entre docentes y familias en el mismo establecimiento, aunque aclaró que no tenía información completa sobre todas esas situaciones.

Un fallo administrativo favorable, pero con preocupación por el regreso

El archivo definitivo de la prevención sumarial representa el desenlace administrativo favorable que la docente esperaba después de haber sido investigada por su actuación profesional.

La profesora insistió en que su decisión estuvo vinculada con la responsabilidad de evaluar los conocimientos de una estudiante y con la obligación de aplicar los criterios académicos establecidos.

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