ALERTA POR LA SATURACIÓN DEL SUELO
Fenómeno de El Niño: ¿Qué puede pasar en Formosa con las lluvias y los ríos?
El fenómeno meteorológico de El Niño continuará condicionando la atmósfera en el norte y el este de la Argentina al menos hasta el inicio del próximo otoño, configurando un escenario de precipitaciones recurrentes sobre perfiles de suelo que ya se encuentran al límite de su capacidad de absorción hídrica. Así lo advirtió la meteoróloga y redactora de Meteored Argentina, Cindy Fernández en FM Espacios 92.5 de Formosa.
En la provincia norteña, donde confluyen los ríos Paraguay, Bermejo y Pilcomayo, el comportamiento de las precipitaciones y la evolución de los niveles de los cursos de agua son aspectos centrales de cara a los próximos meses.
En diálogo con La otra mirada, explicó que las proyecciones indican que El Niño continuará condicionando la circulación atmosférica al menos hasta el inicio del otoño. Esto podría traducirse en una mayor frecuencia de lluvias en el norte y el este del territorio nacional.
La especialista remarcó que El Niño no es una tormenta en sí misma, sino un fenómeno natural que modifica la circulación de la atmósfera y favorece determinadas condiciones meteorológicas. Por eso, sus efectos no se limitan a episodios de precipitaciones extraordinarias, sino que también pueden manifestarse mediante lluvias frecuentes durante semanas o meses.
Frente a la cobertura mediática que suele asociar a El Niño exclusivamente con tormentas catastróficas y crecidas fluviales súbitas —como las observadas recientemente en Concordia sobre el río Uruguay o en el sur de Brasil—, Fernández remarcó que el fenómeno no es una tormenta en sí misma, sino una alteración integral en los patrones de la circulación atmosférica global.
En ese sentido, la especialista subrayó que el peligro inminente para las provincias del noreste no depende de registros récord de 250 a 300 milímetros en un solo día, sino de la frecuencia casi constante del régimen pluvial combinado con una evaporación reducida por la persistente cobertura nubosa.
¿Qué puede pasar en Formosa con las lluvias y los ríos?
Para el norte y, especialmente, el noreste argentino, identificó como principal característica de El Niño la mayor recurrencia de las lluvias y el incremento de la probabilidad de precipitaciones extremas.
En Formosa, el escenario merece atención por la presencia de los ríos Paraguay, Bermejo y Pilcomayo, además de las zonas urbanas y rurales expuestas a anegamientos.
La meteoróloga también explicó que los veranos bajo la influencia de El Niño suelen presentar más jornadas nubladas y períodos de calor interrumpidos con mayor frecuencia. Esto puede reducir la continuidad de las olas de calor prolongadas, aunque no significa que vayan a desaparecer las jornadas de altas temperaturas.
No obstante, la especialista no estableció una fecha concreta para posibles crecidas de los ríos ni anticipó niveles hidrométricos específicos para Formosa. La evolución de los cursos de agua requiere información hidrológica actualizada, además de los pronósticos de precipitaciones. Por ese motivo, el seguimiento de los pronósticos meteorológicos, los niveles de los ríos y los avisos oficiales será fundamental durante los próximos meses.
Un fenómeno que exige seguimiento y prevención
La principal advertencia de la especialista es que El Niño no debe evaluarse únicamente a partir de la aparición de tormentas extraordinarias. La repetición de lluvias, la acumulación de humedad y la saturación del suelo pueden generar complicaciones aun cuando no se registren precipitaciones excepcionales.
A esto se suma la influencia del cambio climático, que modifica las condiciones en las que se desarrolla el fenómeno y puede favorecer lluvias más intensas.
Para Formosa y el resto del noreste argentino, el desafío será seguir la evolución de las precipitaciones y de los cursos de agua, prestar atención a las alertas oficiales y adoptar medidas preventivas en las zonas vulnerables.
La clave, según indicó, es comprender que la intensidad de El Niño no determina por sí sola lo que ocurrirá: sus efectos dependerán de la interacción con otros factores atmosféricos y de las condiciones que presente cada región.
Suelos saturados: por qué las lluvias moderadas pueden generar complicaciones
Uno de los puntos centrales de la explicación fue el estado de los suelos después de varios episodios de lluvia. Según detalló, la recurrencia de las precipitaciones y la presencia de jornadas nubladas reducen la evaporación, lo que dificulta que el terreno pierda el agua acumulada.
En esas condiciones, el suelo puede acercarse a su capacidad máxima de absorción. Por eso, una nueva lluvia, incluso sin alcanzar valores extremos, puede provocar anegamientos y otras complicaciones.
La meteoróloga señaló que, aunque hasta el momento no se habían registrado en la Argentina episodios generalizados de precipitaciones extremas del orden de los 250 o 300 milímetros en 24 o 48 horas, la repetición de lluvias cada uno o dos días constituye un factor de riesgo.
La advertencia es especialmente relevante para las zonas con drenaje insuficiente, terrenos saturados y áreas vulnerables a las inundaciones. En estos sectores, el impacto de una nueva precipitación depende tanto de la cantidad de agua que cae como de las condiciones previas del suelo.
El cambio climático puede intensificar las precipitaciones
La especialista también explicó cómo interactúa El Niño con el cambio climático. Si bien se trata de fenómenos diferentes, sostuvo que el calentamiento global puede amplificar algunos de sus efectos.
Para ilustrarlo, explicó que el aire más cálido puede contener una mayor cantidad de vapor de agua. Cuando se dan las condiciones necesarias para la lluvia, esa mayor disponibilidad de humedad puede contribuir a precipitaciones más intensas.
"Aun sin El Niño, las estadísticas demuestran que la intensidad de las lluvias en Argentina creció un 10% por el cambio climático. Un Niño actual produce más agua que un Niño de hace 30 o 40 años."
La especialista señaló que, de acuerdo con las estadísticas, la intensidad de las lluvias en la Argentina se incrementó aproximadamente un 10%. En ese contexto, sostuvo que un episodio de El Niño actual puede desarrollarse bajo condiciones atmosféricas diferentes de las que existían hace tres o cuatro décadas.
De esta manera, aunque El Niño es un fenómeno natural, sus consecuencias se producen en un escenario climático que ha cambiado con el aumento de las temperaturas globales.
¿Qué significa que El Niño sea muy fuerte?
Otro de los temas abordados fue la utilización de expresiones como "Súper Niño" para describir la intensidad del fenómeno. En ese punto, aclaró que ese término no corresponde a una categoría científica formal y que las clasificaciones técnicas distinguen entre episodios débiles, moderados, fuertes y muy fuertes.
Según explicó, el fenómeno analizado se encuentra en una categoría muy fuerte y podría alcanzar su máxima intensidad durante el verano, período en el que estadísticamente suelen registrarse sus picos.
Sin embargo, advirtió que un Niño muy fuerte no significa necesariamente que vaya a llover más o que las inundaciones sean más graves que durante un episodio débil.
La intensidad del fenómeno aumenta la probabilidad de que se manifiesten determinados efectos, pero no establece de manera directa la magnitud de las consecuencias. Para comprender el comportamiento de las lluvias también es necesario considerar otros patrones de circulación atmosférica y oceánica, que pueden favorecer o inhibir la formación de tormentas.
Como ejemplo, recordó el episodio de El Niño de 2015, cuando se produjeron inundaciones durante noviembre y diciembre, seguidas por un enero con condiciones extremadamente secas en gran parte del país. Ese cambio, explicó, demuestra que pueden registrarse períodos sin lluvias incluso cuando el fenómeno continúa activo.