2026-09-14

DEBATE SOCIAL

Nuevas masculinidades: un psiquiatra paraguayo planteó la necesidad de repensar el rol de los varones

Agustín Barúa Caffarena analizó el machismo, la violencia y las dificultades de los varones por expresar emociones, pedir ayuda y construir vínculos saludables.

La masculinidad no es una única forma de ser varón, sino una construcción social atravesada por la cultura, la historia y los vínculos. Así lo planteó Agustín Barúa Caffarena, médico psiquiatra, antropólogo e investigador paraguayo, en diálogo con "La Otra Mirada" de FM Espacios 92.5, donde analizó los desafíos que implica construir nuevas masculinidades en sociedades todavía marcadas por el machismo y el patriarcado.

Desde su experiencia trabajando con grupos de varones, Barúa señaló que uno de los primeros pasos es dejar de ubicarse siempre en el lugar de quien “no es tan violento” como otro. Entre las características de la masculinidad hegemónica mencionó la dificultad para expresar emociones, la tendencia a utilizar el enojo como respuesta y la resistencia a pedir ayuda. “El hombre no llora, los hombres son fuertes, los hombres resuelven”, describió, y advirtió que ese mandato termina generando una desconexión con el propio mundo emocional.

El especialista también vinculó estas formas de masculinidad con la lógica de competencia y consumo. Según explicó, la necesidad permanente de demostrar quién tiene más, quién puede más o quién ocupa una posición superior potencia una masculinidad competitiva. “La masculinidad hegemónica es competitiva per se”, sostuvo, y señaló que de allí aparecen otras expresiones como los celos, el fanatismo, el hermetismo y el mal humor.

Para Barúa, modificar estos patrones requiere que los propios varones puedan generar espacios donde hablar sin sentirse amenazados. Contó su experiencia en colectivos de hombres en los que aprendieron, entre otras cosas, a escucharse sin refutar, a hablar desde lo que sienten, a abrazarse y a dejar de celebrar los chistes machistas. También reivindicó cualidades que históricamente fueron asociadas a lo femenino: “La ternura, la inocencia, la pausa, la suavidad”, enumeró.

La discusión también alcanzó a la paternidad y los cuidados. El psiquiatra cuestionó la idea del varón como simple proveedor y sostuvo que poner dinero no reemplaza la presencia. “Si yo pongo dinero, valgo”, explicó al describir uno de los mandatos de la masculinidad tradicional, y planteó la necesidad de construir otras formas de estar presentes, tanto en la crianza como en las relaciones afectivas.

En ese marco, Barúa relacionó estas dificultades con las estadísticas de violencia y otros problemas que afectan especialmente a los varones. Señaló que los hombres mueren antes, tienen mayores índices de suicidio, accidentes, consumo problemático y encarcelamiento, y consideró que parte de estas situaciones puede pensarse desde los mandatos masculinos. Al mismo tiempo, advirtió que la violencia no siempre deja marcas visibles: “No porque no le peguemos a nadie somos menos violentos”, afirmó al referirse a las llamadas microviolencias.

Finalmente, frente a la dificultad para aceptar las diferencias, el investigador propuso revisar también las formas en que los varones entienden el amor y los vínculos.

“Cuidado es escucha, sensibilidad, apertura, pausa. Custodia es vigilancia, sospecha, control, castigo”, diferenció.

Para Barúa, construir nuevas masculinidades implica justamente avanzar hacia vínculos donde el otro no sea una propiedad ni una amenaza, sino una persona cuya diferencia pueda ser escuchada y respetada.

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