OPINIÓN
Rumbo al 2027: el diagnóstico no alcanza
La política argentina en debate permanente
Mientras los argentinos, tratamos de sortear las urgencias del presente, la dirigencia política ya comenzó a discutir el futuro. Todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales de 2027, pero observamos claramente que un sector de las fuerzas políticas ya están en modo campaña. Comenzó con acuerdos, alianzas en el congreso, cambios de funcionarios, algunos silenciosos y otros a la vista de todos, el poder en todo su esplendor. La reforma política parece jugar un partido aparte.
La oposición todavía no da muestras de unidad, siguen en discusiones espurias que solo divide y enajena al pueblo expectante de la aparición de un líder que sea contundente y convincente.
El tiempo pasa y se diluye muy rápido, las críticas a la gestión de Javier Milei abundan, y la realidad está en los medios, es llamativo y preocupante que aún no puedan ensamblar una alternativa.
La principal oposición, el peronismo, coincide casi plenamente en el diagnóstico de la realidad. Habla del deterioro del salario, de la pérdida del poder adquisitivo, del cierre de pequeñas y medianas empresas, de la caída del empleo formal, del retroceso de derechos y, quizás lo más doloroso, de una sociedad que lentamente comienza a naturalizar la pérdida de su propia dignidad.
Las distintas vertientes del peronismo, junto con otros sectores opositores, comparten la descripción del problema, pero no logran acordar quién debe conducir el cambio. Cada reunión promete la unidad; cada acción alimenta una nueva interna. Cada dirigente asegura priorizar el interés colectivo, aunque los intereses personales continúan ocupando el centro de la escena.
En la construcción de una alternativa. El diagnóstico los une. Las ambiciones separan.
Del otro lado del tablero ocurre exactamente lo contrario
La incorporación de dirigentes provenientes del PRO, el fortalecimiento de acuerdos parlamentarios y el acercamiento de gobernadores e intendentes muestran un proceso de expansión política que difícilmente pueda explicarse como una suma de coincidencias.
Todo indica que Javier Milei buscará un nuevo mandato más allá del contexto político y económico, que le es adverso ante la opinión pública, que no acompañan sus aspiraciones. Al mismo tiempo, figuras con peso propio dentro del oficialismo y de sus aliados mantienen intactas sus expectativas.
Patricia Bullrich y Mauricio Macri están pulseando y parece que Patricia lo está doblegando, de acuerdo a mediciones de Atlas Intel, midiendo inclusive más que el propio Milei, mientas Karina Milei los mira de reojo, todos desconfían de todos.
Tal vez la verdadera competencia del futuro no ocurra entre oficialismo y oposición. Quizás termine produciéndose dentro del propio oficialismo. Y tengamos una polarización entre propios.
¿Por qué la oposición sigue sin construir una alternativa competitiva aun cuando muchos de sus dirigentes coinciden en el diagnóstico?
Los ciudadanos no votan diagnósticos. Votan expectativas, programas de gobierno, No alcanza con describir la realidad. Hace falta convencer de que son capaces de cambiar el rumbo.