GRAVES COMPLICACIONES
El crudo relato de una exempleada de Jesica Cirio: hacinamiento, cámaras y "mucha plata" guardada
El escándalo que rodea a Jesica Cirio sumó un estremecedor testimonio que complica aún más su situación pública y judicial. Tras la reciente filtración de las filmaciones que exponen cajones repletos de fajos de dólares termosellados, una de las exempleadas domésticas decidió romper el silencio. La mujer, que trabajó como cocinera durante seis meses en la propiedad que la modelo compartía con el financista Elías Piccirillo en el exclusivo barrio El Yacht de Nordelta, aportó datos impactantes.
La testigo confirmó haber sido testigo directa del millonario nivel de vida y del manejo de dinero en efectivo dentro del inmueble. Según sus declaraciones televisivas, en la vivienda existían sectores celosamente custodiados debido a que los propietarios atesoraban cajas y bolsas con importantes sumas de divisas extranjeras. "Vimos que tenían ahí mucha plata, mochilas carcadas con fajos de dólares como los que se están mostrando eran muy comunes", relató la mujer, coincidiendo con la tónica de los videos que hoy investiga la Justicia.
Sin embargo, el dato más crudo y particular de su testimonio estuvo centrado en las condiciones de precarización laboral y la extrema falta de intimidad. La denunciante reveló que el personal no tenía camas asignadas y que dormían hacinadas en un espacio minúsculo, bajo un monitoreo que violaba sus derechos básicos. “A veces éramos tres chicas en un cuarto; nos tiraban colchones en el piso, el perrito dormía con nosotras y estábamos filmadas las 24 horas, incluso en esa habitación”, detalló con indignación.
Por último, la mujer describió a Piccirillo como una persona "mala y nada amable" que les prohibía comunicarse entre ellas fuera del horario laboral. El crudo testimonio de la dinámica familiar cobra un nuevo valor luego de los recientes allanamientos ordenados por el juez Luis Armella en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, exponiendo el abismo entre la opulencia y el trato y espionaje dispensado a sus trabajadoras.