INGENIERO JUÁREZ
“No queremos limosnas, queremos trabajar”: la lucha de una comunidad wichí para salir adelante
En el barrio Esperanza de la localidad de Ingeniero Juárez, una comunidad wichí sostiene con enorme esfuerzo una producción artesanal de ladrillos y muebles rústicos que hoy se convirtió en la principal fuente laboral para decenas de familias. A pesar de las dificultades económicas, la falta de recursos y las promesas incumplidas de algunos dirigentes, continúan trabajando todos los días para generar ingresos genuinos.
En diálogo con el corresponsal de "Hora 20" de FM Espacios 92.5, Aníbal Palma, el dirigente wichí Francisco Méndez aseguró que la comunidad no busca asistencialismo, sino oportunidades para trabajar. “No queremos una bolsita de mercadería para hoy y mañana volver a tener hambre. Queremos producir y llevar todos los días un pedazo de pan a nuestras familias”, expresó con firmeza durante la entrevista.
Uno de los mayores obstáculos que enfrentaban era conseguir la viruta, un material esencial para la elaboración de ladrillos y adobes. Durante mucho tiempo debieron comprarla a proveedores de Palo Santo, lo que representaba un gasto muy elevado para la comunidad. “La última compra nos costó 300 mil pesos y seguramente ahora está mucho más cara”, explicó Méndez, al remarcar las dificultades económicas que atraviesan para sostener la actividad.
La situación comenzó a mejorar gracias a la incorporación de una máquina que les permite fabricar su propia viruta y, al mismo tiempo, realizar trabajos de carpintería. La herramienta fue obtenida mediante la ayuda de organizaciones religiosas y personas solidarias que colaboraron con el proyecto. Méndez contó que, esta incorporación les permitió reducir costos y además generar más oportunidades laborales para jóvenes de la comunidad y de otros barrios cercanos.
Actualmente, la producción mensual ronda entre 15 y 20 mil ladrillos, aunque hasta el momento ya lograron fabricar alrededor de 8 mil unidades. El trabajo es completamente artesanal y requiere un enorme esfuerzo físico. Cada grupo de trabajadores puede producir entre 700 y 1.000 ladrillos por día, dependiendo de las condiciones climáticas y de la cantidad de personas involucradas en la tarea.
Además de la fabricación de ladrillos, la comunidad también produce mesas, herramientas de trabajo y muebles rústicos reutilizando madera y materiales sobrantes. “Con la misma máquina hacemos las mesas para cortar ladrillos y otros elementos que usamos en la producción”, detalló Méndez, quien destacó la importancia de aprovechar cada recurso disponible para continuar creciendo.
Otro de los problemas más importantes que enfrentan es la obtención de tierra apta para la fabricación de ladrillos y la leña necesaria para alimentar los hornos. Méndez recordó que en varias oportunidades estuvieron cerca de paralizar toda la producción por falta de tierra. “Fue una preocupación muy grande porque si se terminaba la tierra, se terminaba el trabajo para todos”, señaló.
La situación logró destrabarse gracias a un acuerdo con una empresa que realizaba obras en la zona y necesitaba tierra para nivelar terrenos. Ese intercambio permitió que la comunidad pudiera continuar trabajando. Sin embargo, el costo de la leña sigue siendo un problema importante, ya que deben traerla desde comunidades cercanas como Fraga. “Un viaje de leña cuesta alrededor de 200 mil pesos”, indicó.
Durante la nota, el referente wichí también cuestionó la falta de acompañamiento de algunos funcionarios y dirigentes políticos. “Muchos vienen, prometen ayuda y después desaparecen”, lamentó. Según manifestó, en reiteradas ocasiones recibieron promesas de maquinaria y apoyo para fortalecer la producción, pero finalmente esas ayudas nunca llegaron.
Pese a todas las dificultades, Méndez aseguró que la comunidad seguirá apostando al trabajo como herramienta para salir adelante y contener a los jóvenes. “La producción es la única forma de crecer y alejar a muchos chicos de otros problemas”, sostuvo. Finalmente, invitó a quienes quieran colaborar o comprar ladrillos a acercarse a la comunidad. “Todo el que quiera apoyar nuestro trabajo será bienvenido”, concluyó.