CRISIS NACIONAL
Trabajadores de Lácteos Verónica denuncian sueldos impagos y plantas paralizadas
La histórica empresa santafesina Lácteos Verónica atraviesa una profunda crisis que mantiene en vilo a cientos de trabajadores. Así lo expresó Mariela Baltieri, empleada de la firma, en diálogo con el programa "La Otra Mirada" de FM Espacios 92.5, donde describió un escenario marcado por sueldos impagos, plantas paralizadas y una gran incertidumbre sobre el futuro de la compañía.
“Es una empresa de casi cien años y siempre se decía que quien entraba a Verónica se jubilaba ahí. Nunca pensamos que íbamos a terminar en esta situación”, afirmó.
Según explicó la trabajadora, los problemas comenzaron el año pasado con atrasos y pagos parciales de los salarios. Primero los sueldos se abonaron en cuotas y luego comenzaron a registrarse depósitos fragmentados y sin precisión sobre a qué período correspondían.
“Hubo semanas que nos depositaban cinco mil o siete mil pesos. Era un desfasaje total, ya no sabíamos qué nos estaban pagando”, relató.
Con el avance de los meses, la situación se agravó. En agosto del año pasado, la empresa, el sindicato y el Ministerio de Trabajo de Santa Fe acordaron un esquema de pago semanal para intentar regularizar la deuda salarial. Sin embargo, según Baltieri, el compromiso se cumplió sólo por un breve período y luego volvieron los atrasos.
La crisis también impactó directamente en la producción. La trabajadora aseguró que desde diciembre las plantas dejaron de operar por falta de insumos y materia prima. “Apagaron las calderas, no había productos para vender ni leche para procesar. Las fábricas están desoladas”, describió.
Actualmente, la empresa emplea a cerca de 700 trabajadores entre personal dentro y fuera de convenio, además del impacto indirecto que genera en la cuenca lechera santafesina, con proveedores, transportistas y tamberos.
En ese contexto, Baltieri señaló que la empresa mantiene una importante deuda con distintos sectores. “Se habla de miles de cheques rechazados, deuda con tamberos, fleteros, cargas sociales y el fisco. Es una situación muy grande”, indicó.
Ante este panorama, los trabajadores se movilizan para visibilizar el conflicto mientras esperan definiciones en una reunión entre la patronal, el sindicato y autoridades del Ministerio de Capital Humano.
La incertidumbre es el sentimiento predominante entre los empleados. “No sabemos si van a cerrar y dejarnos a todos en la calle. Nadie nos dice nada y eso es lo que más angustia”, expresó.
Baltieri también cuestionó las declaraciones de algunos economistas y comunicadores que sugieren que los trabajadores despedidos podrían reconvertirse en actividades informales.
“Dicen que podemos hacer parripollo, Uber o Didi. Es fácil decirlo desde un estudio de televisión, pero en los pueblos de las economías regionales eso no es tan simple”, sostuvo.
Y concluyó: “La idea es tener un trabajo digno. Somos 700 familias que hoy estamos viviendo una incertidumbre enorme”.