2026-02-28

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Conocé la nueva estafa por WhatsApp: roban tu perfil en minutos y engañan a todos tus contactos

Un código compartido sin sospechas puede abrir la puerta a maniobras que comprometen datos sensibles y generan pérdidas económicas inesperadas.

Una modalidad de estafa digital encendió las alarmas en distintos países por su rapidez y efectividad: la clonación de cuentas de WhatsApp. En pocos minutos, delincuentes pueden apropiarse de una identidad y utilizarla para pedir dinero, acceder a información privada o replicar el engaño entre conocidos de la víctima.

A diferencia de otros delitos informáticos más complejos, esta maniobra vinculada a WhatsApp no requiere grandes conocimientos técnicos. Se apoya principalmente en la ingeniería social, es decir, en la manipulación emocional para lograr que la propia persona entregue datos confidenciales sin advertir el riesgo.

El procedimiento suele comenzar cuando los estafadores intentan registrar el número telefónico de la víctima en otro dispositivo. Para avanzar, la plataforma envía un código de verificación por SMS o dentro de la propia aplicación, un paso que debería funcionar como barrera de seguridad.

Los atacantes, que pueden hacerse pasar por un contacto cercano o por un supuesto servicio técnico de WhatsApp, convencen a la víctima de facilitar ese código. Con esa información, vinculan la cuenta a su propio equipo y dejan fuera al titular original casi de inmediato.

A partir de ese momento, el control es total. Los delincuentes acceden al historial de conversaciones, fotografías, documentos y contactos frecuentes. Ese material puede ser utilizado para suplantación de identidad, extorsiones o maniobras más elaboradas que incluso involucren datos laborales o financieros.

Uno de los aspectos más preocupantes es su capacidad de propagación. Al escribir desde un número legítimo y con la foto habitual, los mensajes solicitando ayuda económica urgente resultan creíbles. Muchas veces incluyen pedidos de transferencias a cuentas de terceros, una señal clásica del fraude que suele pasar inadvertida por la confianza previa. 

Especialistas recomiendan no compartir nunca códigos de verificación bajo ninguna circunstancia, ya que funcionan como la llave de acceso a la cuenta y ninguna empresa o contacto legítimo debería solicitarlos. También sugieren activar la verificación en dos pasos, proteger el teléfono con sistemas biométricos o contraseña y desconfiar de mensajes que apelan a la urgencia o la presión emocional. En este tipo de engaños, detenerse unos segundos a chequear la información puede marcar la diferencia.

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