MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
A 49 años, la Noche de los Lápices sigue siendo bandera estudiantil
La Noche de los Lápices es uno de los hitos más dolorosos de la dictadura cívico-militar, cuando en septiembre de 1976 un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado en La Plata por reclamar el boleto estudiantil. Aquella represión brutal buscó acallar voces jóvenes que se organizaban en defensa de derechos básicos, pero con el tiempo se transformó en bandera de lucha, memoria y resistencia.
Hoy, casi cinco décadas después, la enseñanza de aquella tragedia vuelve a dialogar con la realidad. El movimiento estudiantil, junto con la comunidad universitaria en general, enfrenta un escenario de fuertes tensiones a partir de las políticas oficiales que ponen en discusión el financiamiento, la autonomía y el futuro de la educación pública.
Docentes, no docentes y estudiantes sostienen que la falta de respuestas adecuadas pone en riesgo la continuidad de programas, becas y condiciones dignas de estudio y trabajo. En este marco, proliferan marchas, clases públicas y manifestaciones que recuerdan que la universidad no es solo un ámbito académico, sino también un espacio de construcción democrática.
La memoria de los jóvenes desaparecidos en 1976 cobra entonces un sentido renovado: es la muestra de que cada retroceso en materia educativa y de derechos genera resistencia y organización. Los lápices que quisieron quebrar siguen escribiendo, hoy con la tinta de quienes defienden la universidad pública frente a un presente que vuelve a plantear desafíos.