2025-04-09

LESBO-ODIO

Golpeadas por sus vecinos por ser lesbianas en Buenos Aires

Inés y Analía fueron brutalmente agredidas con insultos y armas por vivir su amor libremente. La justicia calificó el ataque como “lesiones leves”. Exigen que se juzgue como crimen de odio.

Inés Zarantonello (39) y Analía Cóceres (41) fueron atacadas en su propio edificio por Miguel y Julián Yanes, padre e hijo, tras haber sido objeto de reiteradas agresiones verbales por su orientación sexual. “Tortas de mierda, las voy a matar”, les gritaron en más de una ocasión antes del violento ataque físico que incluyó golpes y un arma blanca. Esta vez, el odio pasó del insulto a la sangre.

El ataque ocurrió en marzo en la Ciudad de Buenos Aires, pero la respuesta judicial recién comenzó a gestarse. La justicia detuvo a los agresores solo por 48 horas y luego los liberó, calificando el hecho como “lesiones leves”. Frente a esto, una de las víctimas respondió con claridad: “No puedo entender que digan que fueron lesiones leves cuando nos podría haber matado”.

Las palabras de Inés y Analía reflejan no solo el dolor de una agresión física, sino el abandono institucional que revictimiza y habilita la repetición de estos crímenes. Lejos de ser un hecho aislado, este ataque se inscribe en una larga lista de violencias lesbofóbicas sistemáticamente ignoradas. Casos como el de Barracas, donde también hubo víctimas por ataques similares, muestran un patrón de odio que se repite.

En este contexto, la fiscalía Penal Contravencional y de Faltas N°9 de la Ciudad solicitó que la causa avance bajo la carátula de “agravante por odio de género”. Esta figura legal busca reconocer la especificidad del crimen, algo fundamental para combatir la impunidad que históricamente ha rodeado a la violencia contra el colectivo LGBTQ+.

Las organizaciones de derechos humanos y activistas LGBTQ+ exigen una respuesta firme: justicia, reparación y medidas de prevención reales. “El lesbo-odio mata. El Estado es responsable”, concluye el comunicado de Revista Sudestada, uno de los pocos medios que visibiliza con compromiso estos hechos.

Inés y Analía sobrevivieron. Pero la pregunta sigue siendo: ¿cuántas más deberán sufrir antes de que el Estado reaccione?

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