2025-02-14

INFLACIÓN DESACELERADA

El consumo masivo volvió a caer en enero y profundiza la crisis económica

La reducción de la pobreza podría estar sobreestimada debido a los cambios en el sistema de precios, los cuales no se reflejan en un mayor poder de compra para los hogares. Actualmente, 4 de cada 10 personas siguen siendo pobres y más de la mitad de ellos son niños, mientras que el 10% de la población enfrenta una situación de pobreza extrema.

El consumo masivo en Argentina sufrió una nueva caída en enero, evidenciando una crisis económica profunda. Según la Dirección de Usuarios, Consumidores y Relaciones de Consumo de la Defensoría del Pueblo de Formosa, el descenso en las compras de bienes esenciales oscila entre el 5% y el 7% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este fenómeno se mantendría hasta abril, agravando la situación de los hogares en un contexto de alza sostenida en los costos de servicios básicos.

A pesar de que las tasas de pobreza e indigencia mostraron una leve baja, desde la Universidad Católica Argentina (UCA) se advirtió sobre la persistencia de desigualdades sociales y regionales. Además, destacaron que la reducción de la pobreza podría estar sobreestimada debido a los cambios en el sistema de precios, los cuales no se reflejan en un mayor poder de compra para los hogares. Actualmente, 4 de cada 10 personas siguen siendo pobres y más de la mitad de ellos son niños, mientras que el 10% de la población enfrenta una situación de pobreza extrema.

En contraste con la caída del consumo masivo, las ventas minoristas en PYMES reflejaron un rebote interanual del 25,5% en enero, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Sin embargo, esta recuperación no compensa la caída del 28,5% experimentada en enero de 2024, dejando el consumo aún un 10,2% por debajo del nivel de enero de 2023.

El Ombudsman provincial, Dr. José Leonardo Gialluca, explicó que la desaceleración de la inflación no significó una mejora en la capacidad de compra de las familias. La creciente incidencia de los costos fijos en los ingresos mensuales sigue afectando la economía de los hogares. Servicios esenciales como electricidad, agua, telefonía, alquileres y prepagas han registrado aumentos superiores a la inflación general, reduciendo el margen de consumo en alimentos y productos de primera necesidad.

Otro dato alarmante es el aumento del endeudamiento familiar. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el 47,5% de las compras en supermercados se realizaron con tarjeta de crédito, una de las cifras más altas jamás registradas. En paralelo, un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp) señaló que el 41,4% de la población utilizó sus ahorros para cubrir gastos básicos, lo que representa un aumento del 5,2% en comparación con fines de 2023. Además, un 18% de los consumidores recurrió a préstamos informales y el 12,1% solicitó financiamiento a bancos o entidades crediticias.

En este contexto, la crisis económica continúa golpeando a los sectores más vulnerables, y el deterioro del consumo masivo se erige como un reflejo del ajuste en los presupuestos familiares y el encarecimiento del costo de vida. La incertidumbre persiste, mientras los hogares buscan alternativas para sostener su nivel de vida en medio de un escenario económico adverso.

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